Ahora sí que sí, traslado oficial a nuevo servidor, con nueva apariencia y nuevas secciones :D
http://rinkai.llima.net/
En estos momentos hay publicado una especie de "post de bienvenida", pero en las próximas horas tendréis una entrada nueva como Dios manda.
¡Nos vemos de nuevo allí!
sábado, 8 de octubre de 2011
domingo, 2 de octubre de 2011
Uchinaa ウチナー
Así es como llaman los isleños a este lugar.
¿Por dónde empiezo? ¿Por las maletas?


No sé si es una gran idea presentarme oficialmente con las greñas de estar por "casa" (entiéndase hotel), pero... ¡Voy a echar tanto de menos ese yukata!
Bueno, no tengo palabras para describir Okinawa. Es un lugar donde, cuando llegas, una barca tradicional te hace compañía en el aeropuerto mientras esperas las maletas:

Y donde la señal parpadeante de tu vuelo no es un puntito, sino una flor que se apaga y se enciende:

Okinawa es un lugar donde la gente, cuando te conoce, te lleva en coche de vuelta a casa y te invita a su casa. Es un sitio donde se llega tarde, se madruga poco y se llevan sandalias hasta finales de noviembre y a partir de febrero. Donde dejas la puerta de casa abierta. Okinawa es un lugar donde no te da la sensación de tener ese "muro" que envuelve a los japoneses. Porque no son japoneses, al fin y al cabo. Ellos no se consideran como tales.
En Okinawa los isleños se refieren a su isla isla como ウチナー Uchinaa, y ellos mismos, que en japonés serían 沖縄人 Okinawajin (Okinawenses), se llaman ウチナーンチュ Uchinaanchu. Entonces, diálogos como estos son muy habituales:
Quena: ¿Has conocido ya al responsable de la residencia de extranjeros?
Yo: Nope, no le he visto nunca. ¿Por qué?
Quena: Porque está como un quesito.
Yo: ¿Sí? ¿Y de dónde es? Si es japonés no creo que estuviese en la residencia de extranjeros.
Quena: No, no es japonés. ¡Es Uchinaanchu!
Nota: Quena es japonesa. Tiene un nombre curioso, ¿verdad? Se escribe ケーナ(Keena). Es bastante habitual encontrar por aquí a nativos con apellidos japoneses pero nombres poco habituales (como Emily Takaesu, la chica que me han "asignado" para que me ayude si necesito algo). En general todo aquí es un popurrí muy curioso entre lo autóctono, lo no-tan-japonés y lo americano.

Estas son las palmeritas que hay POR TODAS PARTES. En los bordes de las carreteras, sueltas por ahí... En esta isla crecen flores de colores de cualquier grieta en el suelo, de cualquier bordillo. En general es un sitio muy agradable, con su toque japonés, pero a su manera. Hay tanto pescado en el mercado que no había viso nunca antes y tantas frutas y verduras desconocidas que he decidido crear unas entradas sólo para eso. Cada vez que pruebe algo nuevo le haré fotos y os explicaré a qué sabe o cómo se cocina.
No me enrollo más, que podría estarme horas y tengo que guardarme cosas para los próximos posts :P
¿Por dónde empiezo? ¿Por las maletas?
No sé si es una gran idea presentarme oficialmente con las greñas de estar por "casa" (entiéndase hotel), pero... ¡Voy a echar tanto de menos ese yukata!
Bueno, no tengo palabras para describir Okinawa. Es un lugar donde, cuando llegas, una barca tradicional te hace compañía en el aeropuerto mientras esperas las maletas:
Y donde la señal parpadeante de tu vuelo no es un puntito, sino una flor que se apaga y se enciende:
Okinawa es un lugar donde la gente, cuando te conoce, te lleva en coche de vuelta a casa y te invita a su casa. Es un sitio donde se llega tarde, se madruga poco y se llevan sandalias hasta finales de noviembre y a partir de febrero. Donde dejas la puerta de casa abierta. Okinawa es un lugar donde no te da la sensación de tener ese "muro" que envuelve a los japoneses. Porque no son japoneses, al fin y al cabo. Ellos no se consideran como tales.
En Okinawa los isleños se refieren a su isla isla como ウチナー Uchinaa, y ellos mismos, que en japonés serían 沖縄人 Okinawajin (Okinawenses), se llaman ウチナーンチュ Uchinaanchu. Entonces, diálogos como estos son muy habituales:
Quena: ¿Has conocido ya al responsable de la residencia de extranjeros?
Yo: Nope, no le he visto nunca. ¿Por qué?
Quena: Porque está como un quesito.
Yo: ¿Sí? ¿Y de dónde es? Si es japonés no creo que estuviese en la residencia de extranjeros.
Quena: No, no es japonés. ¡Es Uchinaanchu!
Nota: Quena es japonesa. Tiene un nombre curioso, ¿verdad? Se escribe ケーナ(Keena). Es bastante habitual encontrar por aquí a nativos con apellidos japoneses pero nombres poco habituales (como Emily Takaesu, la chica que me han "asignado" para que me ayude si necesito algo). En general todo aquí es un popurrí muy curioso entre lo autóctono, lo no-tan-japonés y lo americano.
Estas son las palmeritas que hay POR TODAS PARTES. En los bordes de las carreteras, sueltas por ahí... En esta isla crecen flores de colores de cualquier grieta en el suelo, de cualquier bordillo. En general es un sitio muy agradable, con su toque japonés, pero a su manera. Hay tanto pescado en el mercado que no había viso nunca antes y tantas frutas y verduras desconocidas que he decidido crear unas entradas sólo para eso. Cada vez que pruebe algo nuevo le haré fotos y os explicaré a qué sabe o cómo se cocina.
No me enrollo más, que podría estarme horas y tengo que guardarme cosas para los próximos posts :P
jueves, 29 de septiembre de 2011
Una semanita
¡Bueno! Hoy hace una semanita que llegué aquí, y mucho ha cambiado.
Ya estoy en Okinawa, pero me reservo las explicaciones/fotos para más adelante, y así mantengo la emoción :)
Os hablaré un poco de mis días en Tokio.
Como ya dije, al estar bajo los efectos del somnífero, mi último recuerdo es subir al avión, conversar un poco con el hombre de al lado y caer dormida. Por narices tuve que bajar del avión, recoger mis maletas, pasar por inmigración para que me pusieran el sello y demás, coger el tren hasta Ueno, ir a mi hotel, hacer el check-in y llegar a mi habitación. Pues bien, todo esto está totalmente borrado de mi memoria. No sé cómo lo hice, ni cómo llegué, ni nada. No me acuerdo de absolutamente nada. Cuando me iba del hotel este martes con todos los maletones, tuve esta conversación con la recepcionista:
- Oye, ¿por dónde tomo el ascensor para subir al puente que cruza la autopista?
- ¿Eh? Pero... ¿No lo usaste al venir?
- Esto... bueno... supongo que sí. Verás... *le explico la historia*
- ¡Anda! ya decía yo que la cara que trajiste al llegar no era muy normal.
- ¿Qué cara tenía?
- No sé, como la de un autómata. ¡Lo fuerte es que hablabas en japonés!
Y así fue la cosa. ¡Bueno, ahora sé que puedo coger trenes y buscar hoteles en Tokio en modo sonámbulo! Tengo una prueba de que esas horas existieron:
Ya estoy en Okinawa, pero me reservo las explicaciones/fotos para más adelante, y así mantengo la emoción :)
Os hablaré un poco de mis días en Tokio.
Como ya dije, al estar bajo los efectos del somnífero, mi último recuerdo es subir al avión, conversar un poco con el hombre de al lado y caer dormida. Por narices tuve que bajar del avión, recoger mis maletas, pasar por inmigración para que me pusieran el sello y demás, coger el tren hasta Ueno, ir a mi hotel, hacer el check-in y llegar a mi habitación. Pues bien, todo esto está totalmente borrado de mi memoria. No sé cómo lo hice, ni cómo llegué, ni nada. No me acuerdo de absolutamente nada. Cuando me iba del hotel este martes con todos los maletones, tuve esta conversación con la recepcionista:
- Oye, ¿por dónde tomo el ascensor para subir al puente que cruza la autopista?
- ¿Eh? Pero... ¿No lo usaste al venir?
- Esto... bueno... supongo que sí. Verás... *le explico la historia*
- ¡Anda! ya decía yo que la cara que trajiste al llegar no era muy normal.
- ¿Qué cara tenía?
- No sé, como la de un autómata. ¡Lo fuerte es que hablabas en japonés!
Y así fue la cosa. ¡Bueno, ahora sé que puedo coger trenes y buscar hoteles en Tokio en modo sonámbulo! Tengo una prueba de que esas horas existieron:
Eso de ahí encima es el ticket del Keisei Skyliner, el tren que conecta el aeropuerto de Narita con Ueno. No recuerdo haberlo cogido, ni recuerdo haber hecho esa foto. ¿No es espeluznante?
Bueno, miremos el lado divertido. Cuando me pregunten cómo llegué a Japón, sólo diré: "No sé, cuando me desperté ya estaba aquí".
Pasemos a otros temas. Me he dado cuenta de que la crisis en Tokio se ha notado de un modo bastante especial. En general, el efecto más inmediato es que muchos comercios pequeños han desaparecido, dando paso a franquicias llevadas por grandes multinacionales. Si os digo que han abierto (otro) Zara en Shibuya, y que este está justo enfrente de un Bershka de 5 plantas, ¿os lo creeríais?
Os pongo algunas foticos que he ido tomando estos días:
Bueno, miremos el lado divertido. Cuando me pregunten cómo llegué a Japón, sólo diré: "No sé, cuando me desperté ya estaba aquí".
Pasemos a otros temas. Me he dado cuenta de que la crisis en Tokio se ha notado de un modo bastante especial. En general, el efecto más inmediato es que muchos comercios pequeños han desaparecido, dando paso a franquicias llevadas por grandes multinacionales. Si os digo que han abierto (otro) Zara en Shibuya, y que este está justo enfrente de un Bershka de 5 plantas, ¿os lo creeríais?
Os pongo algunas foticos que he ido tomando estos días:
Estación de Ueno

¡Hachiko! Y la niña escaladora

Kamakura. El año anterior no había visitado esta ciudad (Ni el famoso buda), o sea que ya tocaba. Haré una entrada específica de ese día :)

Helados de mentirijilla

¡Totoro! <3

Enoshima

Perro lazarillo
¡Hachiko! Y la niña escaladora
Kamakura. El año anterior no había visitado esta ciudad (Ni el famoso buda), o sea que ya tocaba. Haré una entrada específica de ese día :)
Helados de mentirijilla
¡Totoro! <3
Enoshima
Perro lazarillo
Ya estoy bastante más instalada, me he comprado el adaptador de corriente y toda la pesca... O sea que espero que mañana pueda poner más cositas :)
viernes, 23 de septiembre de 2011
Tokio
Mi segundo día en Tokio. El primero fue terrible, pues cuando me llegó la hora de aterrizar aún estaba bajo los efectos de las pastillas para dormir e iba tan, pero tan sumamente zombi, que ni siquiera recuerdo el momento de subirme al tren para ir a Ueno (¡¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!! ) Tengo lagunas de memoria importantes... jajajaja
Llegué al hotel como un espectro, lancé mis maletas sobre la cama, me fui a cenar un Ramen a la esquinita, volví a mi habitación y me puse a dormir como una campeona.
Hoy me he levantado con planes de ver a un par de amigos que rondan por la ciudad, pero antes he pasado a hacer algunas compras y demás... A ver qué tal se presenta el día.
No cuelgo fotos aún, que estoy de pasada en el hotel (y tengo que buscar los cables de la cámara entre las maletas.... AAARGHHH). Pero estoy viva, sanota, y Tokio ha cambiado más bien poco desde la última vez :P
Un besoteee
Llegué al hotel como un espectro, lancé mis maletas sobre la cama, me fui a cenar un Ramen a la esquinita, volví a mi habitación y me puse a dormir como una campeona.
Hoy me he levantado con planes de ver a un par de amigos que rondan por la ciudad, pero antes he pasado a hacer algunas compras y demás... A ver qué tal se presenta el día.
No cuelgo fotos aún, que estoy de pasada en el hotel (y tengo que buscar los cables de la cámara entre las maletas.... AAARGHHH). Pero estoy viva, sanota, y Tokio ha cambiado más bien poco desde la última vez :P
Un besoteee
miércoles, 21 de septiembre de 2011
¡Me voy!
Mi próximo post será desde Tokio, donde pasaré 5 intensos días antes de marcharme a Okinawa para empezar el curso. Me he comprado la cámara, ¡o sea que tendréis fotos a porrillo!
Podría ponerme a hablar de todo lo que me ha sucedido estos días, de cómo me va o cómo llevo todo el traqueteo (que de hecho ha terminado. Tengo las maletas hechas y cerradas a estas horas), pero no puedo. Son demasiadas cosas, y tantas despedidas difíciles me tienen un poco trastornada. No atino mucho a escribir, ahora mismo.
Os dejo una fotito de mis preparativos :) Nos vemos en nada de nuevo en la otra punta del globo.

P.D: ¡El blog nuevo estará listo muy pronto!
Podría ponerme a hablar de todo lo que me ha sucedido estos días, de cómo me va o cómo llevo todo el traqueteo (que de hecho ha terminado. Tengo las maletas hechas y cerradas a estas horas), pero no puedo. Son demasiadas cosas, y tantas despedidas difíciles me tienen un poco trastornada. No atino mucho a escribir, ahora mismo.
Os dejo una fotito de mis preparativos :) Nos vemos en nada de nuevo en la otra punta del globo.
P.D: ¡El blog nuevo estará listo muy pronto!
lunes, 29 de agosto de 2011
Haiku del día
El haiku del día de hoy es especial. Especial porque es de elaboración casera ;) Si os recuerdo que me marcho el 21 de Septiembre, justo el día que termina el verano, quizá le encontréis más sentido:
旅立ちは
君との日々と
夏の末
Tabidachi wa
Kimi to no hibi to
natsu no sue
El día de la partida. El fin de mis días contigo, y del verano.
sábado, 27 de agosto de 2011
A mis pedacitos
- ¿Papeles?
- Sí, llevo la credencial de becaria, los billetes de avión, el pasaporte y el papeleo de la universidad.
- ¿Y el certificado este?- me dijo enseñándome el papel de colorines.
- También me lo llevaré por si acaso...
- ¿Tus medicinas?
¡Cierto! Mis medicinas. Últimamente se me estaba dando muy bien eso de desfallecer de repente.
- Improvisaremos un botiquín.
Mi maleta tenía poca ropa de abrigo. No me iba a hacer falta allí. Nada de calcetines mulliditos, nada de jerséis de lana ni gorritos con borlas. Nada de botas forradas.
Miré hacia esas dos enormes cajas con ruedas que rebosaban colorines en forma de ropa, libros, bolsas repletas de pequeñas cositas, de mi perfume de siempre, de mis pijamas de dibujitos... De un montón de cosas que me daba pánico extraviar en el largo trayecto en avión hasta Okinawa.
- Dime... ¿Cuidarás de las flores cuando yo me haya marchado?- dije.
- Bueno, las iré regando.
- No, no es sólo eso... trátalas con cariño. Tengo unas semillas de lirio nuevas, y quiero saber de qué color saldrán esta vez. ¿Les harás una foto? Las flores apenas le duran dos semanas.
- ¿Dos semanas? ¿Cuidas una planta durante un año por dos semanas?
- Sí. ¿Te parece estúpido?
- Un poco.
- Pues en realidad es hermoso.
- ¿Tú crees?
- Las cosas son bellas porque algún día terminan. Incluso la muerte es hermosa en cierta forma. Si los lirios siempre estuviesen ahí, apenas los miraríamos.
Me miró, calló y siguió recogiendo mis trastos esparcidos por toda la habitación, colocándolos en cajas. Al día siguiente iba a irme de ahí, pero de un modo distinto al habitual. Cuando sales por la puerta de tu casa y no te llevas la llave para volver a entrar, sabes que algo va a cambiar mucho en tu vida.
- ¿No te duele marcharte?- dijo finalmente.
- Como si me arrancasen el alma del pecho- respondí con tranquilidad.
- ¿Y acaso eso te parece hermoso? ¿Es un final bonito?
- Sí. Es bonito porque duele. Lo triste sería que no me diese pena irme de aquí.
- Pero... quizá sea conmovedor, pero no me parece bonito.
Me senté en el sofá para descansar un rato e intenté explicarle lo mejor que pude:
- Desde hace ya un mes que me paro a pensar en todas esas noches de risas que no volveré a vivir en bastante tiempo, en todas las llamadas que no podré recibir, en esos ojos que no podré volver a mirar fijamente en tantos meses... y me parece desgarrador. Quiero sentarme en el suelo, ponerme a llorar y gritar que no quiero marcharme; cerrar los ojos, apretar los puños y que al contar hasta diez todo haya pasado, que ese billete de avión no esté en realidad ahí, o que la vuelta sea más pronto... y entonces, cuando abro los ojos y todo sigue igual, duele. Duele mucho, no sabes cuánto.
- ¿Y por qué no te quedas?
- Seguro que encuentro muchas cosas allí. Es el camino que he elegido, y yo siempre he tirado hacia arriba. Hacia delante no, hacia arriba. Ir "adelante" suena a sobrevivir insulsamente, a seguir caminando para ver qué te encuentras. A mí me gusta más pensar en una escalera de mano que hay que ir subiendo, y este es el siguiente escalón. Además... Es hermoso. Ver esos ojos y saber que todo se acaba pronto. Tomar una mano pensando en retener en tu memoria ese tacto que no volerás a sentir en mucho tiempo.
- ¿Como con el lirio?
- Como con el lirio. Lo más hermoso de verlo florecer es saber que tienes que disfrutar de su corta existencia con la máxima intensidad. Y en cuanto a mí... Me siento afortunada de sentir este dolor. Es el dolor más hermosamente desgarrador que he sentido nunca.
- Pero volverás, ¿no?
- Volveré, vaya si volveré. Y acabaré todo lo que dejé a medias.
Gracias, gracias de verdad por hacer de esta marcha algo tan devastadoramente difícil.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Preparativos
¡Bueno! El día se acerca, así que cada vez tengo más cositas hechas (o menos cositas por hacer, según se mire). Esta segunda vez está siendo bastante menos frenética y más organizada que la anterior, debo decir. La experiencia se está notando bastante en estas cosas. La primera vez no tenía ni idea de por qué estaba rellenando cada papelito, a diferencia de ahora. En realidad estoy haciendo lo mismo que la vez anterior, pero este año me parece menos faena y todo.
Tengo un fantástico y reluciente visado en mi pasaporte, ¡mirad!:
No muestro mi careto porque sin duda es la segunda foto más fea que me han hecho en mi vida. (La primera era la de mi DNI de los 12 años. Insuperablemente monstruosa, oigan).
Esto del visado es nuevo. En mi visita anterior no me llegó a tiempo y tuve que hacer un megapercal en la embajada para que me pusieran un sucedáneo en forma de sellito cutre. Mi antiguo pasaporte nunca tuvo esto, jo, me siento como un niño coleccionando pegatinas.
Lo demás ya es más divertido: Billetes de avión, residencias universitarias... Podría decir que ya lo tengo todo listo. Sólo me falta hacer las maletas e irme.
Tengo más noticias: Me voy a comprar una cámara (No sé de dónde sacaré el dinero, pero ya empeñaré mis joyas de la comunión, venderé un riñoncito o algo). Seguramente sea esta.
Me la compro porque quiero que tengáis fotos decentes de Japón en este blog por una vez en la vida :D Como me emocione a hacer fotos vais a ver...
Y por último y no por ello menos importante... ¡Me traslado! Un amigo me está echando un cable para pasarme a un servidor diferente y pasar el blog a wordpress con más secciones, una estética más sobria y mayores prestaciones. Todavía está en construcción, pero espero que esté terminado para la hora de irme. Un teaser:
Como véis, he importado los datos de este blog. Podréis seguir viendo las entradas antiguas desde allí :)
¡De momento es todo por hoy! Sed felices <3
Tengo un fantástico y reluciente visado en mi pasaporte, ¡mirad!:
No muestro mi careto porque sin duda es la segunda foto más fea que me han hecho en mi vida. (La primera era la de mi DNI de los 12 años. Insuperablemente monstruosa, oigan).
Esto del visado es nuevo. En mi visita anterior no me llegó a tiempo y tuve que hacer un megapercal en la embajada para que me pusieran un sucedáneo en forma de sellito cutre. Mi antiguo pasaporte nunca tuvo esto, jo, me siento como un niño coleccionando pegatinas.
Lo demás ya es más divertido: Billetes de avión, residencias universitarias... Podría decir que ya lo tengo todo listo. Sólo me falta hacer las maletas e irme.
Tengo más noticias: Me voy a comprar una cámara (No sé de dónde sacaré el dinero, pero ya empeñaré mis joyas de la comunión, venderé un riñoncito o algo). Seguramente sea esta.
Me la compro porque quiero que tengáis fotos decentes de Japón en este blog por una vez en la vida :D Como me emocione a hacer fotos vais a ver...
Y por último y no por ello menos importante... ¡Me traslado! Un amigo me está echando un cable para pasarme a un servidor diferente y pasar el blog a wordpress con más secciones, una estética más sobria y mayores prestaciones. Todavía está en construcción, pero espero que esté terminado para la hora de irme. Un teaser:
Como véis, he importado los datos de este blog. Podréis seguir viendo las entradas antiguas desde allí :)
¡De momento es todo por hoy! Sed felices <3
miércoles, 29 de junio de 2011
Una imagen
lunes, 23 de mayo de 2011
Raíces
Desde hace ya bastante tiempo me he aficionado muchísimo a las plantas. A medida que las cuido voy viendo que no son muy distintas de nosotros, pese a que cueste de creer. Me he dado cuenta, aunque me tachéis de loca, de que una planta crece mucho mejor si se le muestra cariño, si se le presta atención y si no se la arrincona. Resulta curioso por ser tan poco demostrable, pero mi sospecha ha quedado demostrada cientos de veces desde que me ocupo de todos los (muy numerosos) seres verdes de mi casa.
Hay una cosa que me gusta aún más que cuidar plantas, y es rescatarlas. Esa maceta con una planta feúcha, mustia o rota que nadie quiere y que está sola en un palé a punto de ser desechada... E incluso el azar ha querido que me encuentre más de una vez todo tipo de vegetación abandonada por la calle, lanzada por ahí con la maceta rota, tumbada a su suerte sobre el asfalto. Siempre que me encuentro alguna planta la llevo a casa y la cuido con todo el amor que tengo; tanto, que la feúcha del palé termina siendo la más frondosa, y la tirada en la calle termina cubriendo sus ramas rotas.
Pero hay una cosa que no me gusta del todo: En mi casa no hay jardín.
Tengo que tener todas las plantas en macetas, pues no hay suelo de tierra donde plantarlas. Si bien siempre intento que anden sobradas de espacio, no dejan de vivir en una maceta. Me parece algo triste. Cuando las miro, pienso que si yo fuese planta me gustaría vivir en el bosque, o en un bonito jardín con césped. ¿Por qué? Porque mis raíces podrían extenderse libremente.
Ocurre lo mismo con las personas, ¿no? Por eso digo que no somos tan distintos. Nacemos en una maceta, y nuestra batalla consiste en lograr llegar al bosque, donde nuestras raíces podrán extenderse tanto como queramos. Esa es la lucha. Sabemos que habrá muchos más árboles, quizá más grandes que nosotros. Sabemos que el suelo quizá estará muy duro y a veces será difícil abrirse paso, pero siempre creeremos que ese mundo sigue siendo mejor que una maceta, pues en ésta el mundo acaba donde terminan sus paredes. En un bosque sabemos que nuestras raíces posiblemente no lleguen muy lejos, pero como mínimo existe la posibilidad. Porque de eso se trata todo, chicos. De tener la posibilidad.
Ojalá pueda algún día tener una casa con jardín.

Hay una cosa que me gusta aún más que cuidar plantas, y es rescatarlas. Esa maceta con una planta feúcha, mustia o rota que nadie quiere y que está sola en un palé a punto de ser desechada... E incluso el azar ha querido que me encuentre más de una vez todo tipo de vegetación abandonada por la calle, lanzada por ahí con la maceta rota, tumbada a su suerte sobre el asfalto. Siempre que me encuentro alguna planta la llevo a casa y la cuido con todo el amor que tengo; tanto, que la feúcha del palé termina siendo la más frondosa, y la tirada en la calle termina cubriendo sus ramas rotas.
Pero hay una cosa que no me gusta del todo: En mi casa no hay jardín.
Tengo que tener todas las plantas en macetas, pues no hay suelo de tierra donde plantarlas. Si bien siempre intento que anden sobradas de espacio, no dejan de vivir en una maceta. Me parece algo triste. Cuando las miro, pienso que si yo fuese planta me gustaría vivir en el bosque, o en un bonito jardín con césped. ¿Por qué? Porque mis raíces podrían extenderse libremente.
Ocurre lo mismo con las personas, ¿no? Por eso digo que no somos tan distintos. Nacemos en una maceta, y nuestra batalla consiste en lograr llegar al bosque, donde nuestras raíces podrán extenderse tanto como queramos. Esa es la lucha. Sabemos que habrá muchos más árboles, quizá más grandes que nosotros. Sabemos que el suelo quizá estará muy duro y a veces será difícil abrirse paso, pero siempre creeremos que ese mundo sigue siendo mejor que una maceta, pues en ésta el mundo acaba donde terminan sus paredes. En un bosque sabemos que nuestras raíces posiblemente no lleguen muy lejos, pero como mínimo existe la posibilidad. Porque de eso se trata todo, chicos. De tener la posibilidad.
Ojalá pueda algún día tener una casa con jardín.

sábado, 9 de abril de 2011
Materia gris
Mañana hago una barbacoa, ¡yupi!
Con este pretexto, se entenderá que hoy haya pisado un centro comercial para comprar algo de comida (que no carne, por cierto. ¿Sabíais que se pueden hacer barbacoas sin asesinar animalitos? :P Es broma, yo quizá no compre chuletones, pero que cada uno coma lo que quiera).
El caso es que los que viváis cerca de Barcelona sabréis el maravilloso día que hace hoy. Los que no, sólo tenéis que pensar en el día más perfecto del mundo. Pues ese. Los árboles están verdes, las flores en todo su esplendor, el sol calienta sin quemar y el viento acaricia con suavidad. Disfrutar de todo esto no cuesta un centavo y, ahora lo mejor de todo... Todo el mundo puede hacerlo. Mayores, pequeños, ricos, pobres...
Hoy había una barbaridad de gente en el centro comercial. Volviendo a casa, pasando por la autopista, he visto cómo las entradas para otras dos grandes superficies por el estilo estaban colapsadas. Mientras regresaba por el camino de siempre, no había ni un alma en la calle. Parecía que todo el mundo estaba ahí, o en el atasco o tras los muros de cemento de su paraíso consumista en la tierra. Niños, ancianos, padres e hijos. Todos iban en masa a gastarse su sueldo de esclavo en precios que, por cierto, han vuelto a subir.
¿Sabíais que en todo el camino no he visto a nadie observando el precioso día que hace hoy?
Con este pretexto, se entenderá que hoy haya pisado un centro comercial para comprar algo de comida (que no carne, por cierto. ¿Sabíais que se pueden hacer barbacoas sin asesinar animalitos? :P Es broma, yo quizá no compre chuletones, pero que cada uno coma lo que quiera).
El caso es que los que viváis cerca de Barcelona sabréis el maravilloso día que hace hoy. Los que no, sólo tenéis que pensar en el día más perfecto del mundo. Pues ese. Los árboles están verdes, las flores en todo su esplendor, el sol calienta sin quemar y el viento acaricia con suavidad. Disfrutar de todo esto no cuesta un centavo y, ahora lo mejor de todo... Todo el mundo puede hacerlo. Mayores, pequeños, ricos, pobres...
Hoy había una barbaridad de gente en el centro comercial. Volviendo a casa, pasando por la autopista, he visto cómo las entradas para otras dos grandes superficies por el estilo estaban colapsadas. Mientras regresaba por el camino de siempre, no había ni un alma en la calle. Parecía que todo el mundo estaba ahí, o en el atasco o tras los muros de cemento de su paraíso consumista en la tierra. Niños, ancianos, padres e hijos. Todos iban en masa a gastarse su sueldo de esclavo en precios que, por cierto, han vuelto a subir.
¿Sabíais que en todo el camino no he visto a nadie observando el precioso día que hace hoy?
jueves, 7 de abril de 2011
Azul profundo
Hoy os voy a contar mis planes a medio plazo, pues ya se han sentado sus bases y puedo hablar de ellos con bastante certeza.
Se han barajado muchas opciones, ha habido decisiones que tomar y el azar ha jugado también su papel. Así, el próximo lugar al que el destino se ha decidido a llevarme se llama Okinawa.
Desde este septiembre y mientras nada malo suceda, mientras mi corazón lata y mientras los cielos y mares de este mundo puedan surcarse, esa isla será mi hogar durante 9 meses.
Si el bullicio de Tokio acompasó un día mis pasos, si el extraordinariamente colorido gris de sus calles se grabó en mi alma hace ya tanto tiempo, quizá cueste de creer que no vaya a regresar para oír de nuevo la campanilla de mi balcón sonar con el viento que mece los juncos junto al río Edo. Duele no regresar a Tokio, duele tener que pasar más tiempo todavía viéndola sólo a través de mis párpados... Pero creo que Okinawa también me mostrará cosas que no olvidaré jamás.
Además, los que me conocéis sabréis que amo más que a nada la costa, el sol, el aire salado del mar... ¿Adónde iban a llevarme esta vez si no mis pasos?
Dejo más cosas y mucho más grandes esta vez al partir. Cuesta un poco más que antes alzar el vuelo, pero no tengo miedo. Sólo me atemoriza una cosa, y lo más gracioso es que estoy segura de que mis temores se harán realidad: Me da miedo enamorarme de Okinawa, de sentir por sus playas blancas la misma adoración que sentí por Tokio. Si el recuerdo de esa ciudad se siente en mi pecho aún como un amor distante y doloroso, temo que Okinawa sea el segundo amor inmenso que haga que mi corazón se esparza de nuevo. Si desde que regresé a mi ciudad natal sabía que volvía sólo con la mitad de mi alma, temo volver de nuevo sólo con un tercio. ¿Que será de mí si termino esparciéndome en pedacitos por todo el mundo?
Okinawa, temo y ansío verte. Pero, pese al miedo... Ojalá. Ojalá, después de conocerte, no sea capaz de vivir nunca más sin tus mares de color azul profundo.
Se han barajado muchas opciones, ha habido decisiones que tomar y el azar ha jugado también su papel. Así, el próximo lugar al que el destino se ha decidido a llevarme se llama Okinawa.
Desde este septiembre y mientras nada malo suceda, mientras mi corazón lata y mientras los cielos y mares de este mundo puedan surcarse, esa isla será mi hogar durante 9 meses.
Si el bullicio de Tokio acompasó un día mis pasos, si el extraordinariamente colorido gris de sus calles se grabó en mi alma hace ya tanto tiempo, quizá cueste de creer que no vaya a regresar para oír de nuevo la campanilla de mi balcón sonar con el viento que mece los juncos junto al río Edo. Duele no regresar a Tokio, duele tener que pasar más tiempo todavía viéndola sólo a través de mis párpados... Pero creo que Okinawa también me mostrará cosas que no olvidaré jamás.
Además, los que me conocéis sabréis que amo más que a nada la costa, el sol, el aire salado del mar... ¿Adónde iban a llevarme esta vez si no mis pasos?
Dejo más cosas y mucho más grandes esta vez al partir. Cuesta un poco más que antes alzar el vuelo, pero no tengo miedo. Sólo me atemoriza una cosa, y lo más gracioso es que estoy segura de que mis temores se harán realidad: Me da miedo enamorarme de Okinawa, de sentir por sus playas blancas la misma adoración que sentí por Tokio. Si el recuerdo de esa ciudad se siente en mi pecho aún como un amor distante y doloroso, temo que Okinawa sea el segundo amor inmenso que haga que mi corazón se esparza de nuevo. Si desde que regresé a mi ciudad natal sabía que volvía sólo con la mitad de mi alma, temo volver de nuevo sólo con un tercio. ¿Que será de mí si termino esparciéndome en pedacitos por todo el mundo?
Okinawa, temo y ansío verte. Pero, pese al miedo... Ojalá. Ojalá, después de conocerte, no sea capaz de vivir nunca más sin tus mares de color azul profundo.
martes, 15 de marzo de 2011
日本
Desde que tuve que dejarte y hasta el glorioso momento en que pueda volver a verte, siempre has estado y estarás en mi memoria.
Recuerdo cada uno de tus rincones, todos tus encantos, las mil y una veces que soñé que no tenía que despedirme de ti. Tu recuerdo es tan vívido, está tan presente, que incluso las cosas que ya cesaron de existir en realidad siguen inmortales en mi mente.
No podría contar ni en cien años todo que me enamoró de ti. No obsante, si en estos momentos tuviese que elegir un motivo, ese sería sin duda tu fortaleza, tu calma, tu instinto de superación.
De ti aprendí tantas cosas... Tú me enseñaste a no rendirme nunca, a seguir adelante. Tú me inspiraste a levantarme sin importar cuán duro fuese el golpe, a dejar atrás lo que nos hace daño, lo injusto y lo carente de valor para renacer de nuevo.
Es por eso, Japón, que en estos días que se muestra tu lado más devastado y aterrorizado, yo quiero recordarte como siempre. No quiero escombros ni barro, quiero tu cielo azul, el verde intenso de tus árboles y el silencio rectilíneo de tus calles.

Saldrás de esta, ya lo creo. ¡Si me llenaste de la fuerza que rebosabas! ¿Cómo no vas a tener suficiente para levantarte?
Te diría que mi alma está contigo, pero eso ya lo sabes. Siempre ha sido así.
頑張れ、日本。
Recuerdo cada uno de tus rincones, todos tus encantos, las mil y una veces que soñé que no tenía que despedirme de ti. Tu recuerdo es tan vívido, está tan presente, que incluso las cosas que ya cesaron de existir en realidad siguen inmortales en mi mente.
No podría contar ni en cien años todo que me enamoró de ti. No obsante, si en estos momentos tuviese que elegir un motivo, ese sería sin duda tu fortaleza, tu calma, tu instinto de superación.
De ti aprendí tantas cosas... Tú me enseñaste a no rendirme nunca, a seguir adelante. Tú me inspiraste a levantarme sin importar cuán duro fuese el golpe, a dejar atrás lo que nos hace daño, lo injusto y lo carente de valor para renacer de nuevo.
Es por eso, Japón, que en estos días que se muestra tu lado más devastado y aterrorizado, yo quiero recordarte como siempre. No quiero escombros ni barro, quiero tu cielo azul, el verde intenso de tus árboles y el silencio rectilíneo de tus calles.

Saldrás de esta, ya lo creo. ¡Si me llenaste de la fuerza que rebosabas! ¿Cómo no vas a tener suficiente para levantarte?
Te diría que mi alma está contigo, pero eso ya lo sabes. Siempre ha sido así.
頑張れ、日本。
jueves, 10 de marzo de 2011
Cosas complicadas
Me he topado con algo interesante, últimamente. Puede ser un ejemplo de lo terriblemente mal que van las cosas a nivel económico en este país, o quizá no... ¡Quizá simplemente es mala suerte!
Estoy buscando a alguien (dentro del mundo editorial) que se preste a leer la novela que tengo terminada en busca de publicación. ¿Por qué remarco lo de leer? Porque ese es el problema. No es cuestión de que la gente la lea y no le guste, no... La cuestión es que está resultando complicadísimo conseguir que alguien se preste a abrir la primera página. ¿Por qué?
Porque están saturados de faena. Sí, señores, parece ser que la crisis ha llegado hasta los recovecos más inimaginables de la sociedad. No me cuesta demasiado imaginar la situación: Persona aficionada a la lectura y la escritura que nunca se había atrevido a dar el paso se encuentra en paro y sin nada a lo que dedicar tiempo e ilusión (Especialmente lo segundo. Se puede vivir sin tiempo, pero no sin ilusión). Por lo tanto, decide sacar el polvo a sus manuscritos o posiblemente escribir alguno nuevo y probar suerte. Quizá una publicación exitosa le saque del apuro...
Conclusión: Abarrotamiento de la sección de recepción de originales y consiguiente cierre de aceptaciones. Muchas editoriales ya directamente se niegan rotundamente a aceptar manuscritos.
¿Qué soluciones hay?
1. Un milagro
2. Un milagro y toparse con el director de una editorial en la cola del supermercado.
3. Una agencia literaria que envíe tu manuscrito a una editorial bajo recomendación. El problema es que éstas también están saturadas y cerradas a cal y canto.
Escribo todo este asunto porque me parece curioso, pero para nada como queja. Nada que merezca la pena en esta vida es fácil de lograr. Quizá la situación está más difícil que hace unos años, pero seguiré intentándolo hasta conseguirlo. ¡Si alguien tiene alguna idea revolucionaria o una iluminación divina para dar con una solución posible, que me la haga saber! ;)
Estoy buscando a alguien (dentro del mundo editorial) que se preste a leer la novela que tengo terminada en busca de publicación. ¿Por qué remarco lo de leer? Porque ese es el problema. No es cuestión de que la gente la lea y no le guste, no... La cuestión es que está resultando complicadísimo conseguir que alguien se preste a abrir la primera página. ¿Por qué?
Porque están saturados de faena. Sí, señores, parece ser que la crisis ha llegado hasta los recovecos más inimaginables de la sociedad. No me cuesta demasiado imaginar la situación: Persona aficionada a la lectura y la escritura que nunca se había atrevido a dar el paso se encuentra en paro y sin nada a lo que dedicar tiempo e ilusión (Especialmente lo segundo. Se puede vivir sin tiempo, pero no sin ilusión). Por lo tanto, decide sacar el polvo a sus manuscritos o posiblemente escribir alguno nuevo y probar suerte. Quizá una publicación exitosa le saque del apuro...
Conclusión: Abarrotamiento de la sección de recepción de originales y consiguiente cierre de aceptaciones. Muchas editoriales ya directamente se niegan rotundamente a aceptar manuscritos.
¿Qué soluciones hay?
1. Un milagro
2. Un milagro y toparse con el director de una editorial en la cola del supermercado.
3. Una agencia literaria que envíe tu manuscrito a una editorial bajo recomendación. El problema es que éstas también están saturadas y cerradas a cal y canto.
Escribo todo este asunto porque me parece curioso, pero para nada como queja. Nada que merezca la pena en esta vida es fácil de lograr. Quizá la situación está más difícil que hace unos años, pero seguiré intentándolo hasta conseguirlo. ¡Si alguien tiene alguna idea revolucionaria o una iluminación divina para dar con una solución posible, que me la haga saber! ;)
viernes, 28 de enero de 2011
¡Estoy viva!
Si no actualizo es básicamente porque mi día a día sigue el bucle infinito de estudiar-trabajar-dormir y de vez en cuando hacer algo que, aunque divertido, tampoco resulta especialmente trascendental. Podría coger y quejarme de que ando muy ocupada, que trabajar es un rollo, que blablabla... pero vistos los tiempos que corren, creo que quejarse de estar ocupado es una barbaridad. Por lo tanto, la cosa queda así: ¡Sí, ando bastante ajetreada, pero cuánto me alegro de poder decirlo!
Así pues, puesto que esto es un blog para contarle al mundo lo que quiero decirle, no veía motivo en escribir si creía que tenía poco que comentar.
Sigo muchos, pero muuuchos proyectos cada día, no dejo de avanzar. Sin embargo, los estoy llevando en un ámbito más privado, pues es lo que requieren por el momento.
Por otra parte, deciros que este setiembre Japón y yo volveremos a vernos las caras, muy seguramente. Y será para bastante tiempo ;)
No sé si os lo comenté por aquí en su día, pero como salían unos comentarios de SPAM monstruosos en los comentarios antiguos, me vi obligada a poner una moderación de comentarios escritos en posts con más de 15 días de antigüedad (que vienen a ser todos, hoy por hoy...). El caso es que he visto que hay algunos comentarios pendientes de moderación, y ahora pensaba ponerme a ello. Perdonad el retraso *reverencia*
Como el post así solo me ha quedado un poco sosete y quiero añadirle un toque random a todo esto, ahí va Lola, la perra salchicha más gorda del mundo, durmiendo al lado de la estufita:
Pa' que luego digáis que no pongo fotos :P
Ya que tengo poco nuevo que decir, ¿qué os contáis vosotros? :)
Así pues, puesto que esto es un blog para contarle al mundo lo que quiero decirle, no veía motivo en escribir si creía que tenía poco que comentar.
Sigo muchos, pero muuuchos proyectos cada día, no dejo de avanzar. Sin embargo, los estoy llevando en un ámbito más privado, pues es lo que requieren por el momento.
Por otra parte, deciros que este setiembre Japón y yo volveremos a vernos las caras, muy seguramente. Y será para bastante tiempo ;)
No sé si os lo comenté por aquí en su día, pero como salían unos comentarios de SPAM monstruosos en los comentarios antiguos, me vi obligada a poner una moderación de comentarios escritos en posts con más de 15 días de antigüedad (que vienen a ser todos, hoy por hoy...). El caso es que he visto que hay algunos comentarios pendientes de moderación, y ahora pensaba ponerme a ello. Perdonad el retraso *reverencia*
Como el post así solo me ha quedado un poco sosete y quiero añadirle un toque random a todo esto, ahí va Lola, la perra salchicha más gorda del mundo, durmiendo al lado de la estufita:
Ya que tengo poco nuevo que decir, ¿qué os contáis vosotros? :)
viernes, 25 de junio de 2010
Fragmento BS volumen 1: Progreso
Amanda
Ese día, en el casal de verano, me tocaba dar una clase al grupo de segundo de primaria en el aula de informática. En principio dar clase a los críos en esa hora era bastante apetecible, pues no solían molestar demasiado mientras traqueteaban los ordenadores.
Me senté en la mesa del centro del aula y esperé a que entrasen los pequeños en fila india. Ahí venía Jeff, cabizbajo, poco hablador desde que murió su padre. Ni siquiera yo, que se suponía que estudié durante años para tratar con los pequeños, sabía qué decirle cuando le miraba. Era una lástima verle así, pues por lo general era un chico ingenioso e inteligente.
Se sentó taciturno delante de uno de los ordenadores y se esperó a que le diese permiso para encenderlo, al contrario de todos los demás niños que le dieron al botón directamente.
- Bueno, chicos... hoy nos familiarizaremos un poco con las herramientas de comunicación por internet. ¿Podéis darme algún ejemplo?- dije.
- Chats de vídeo- dijo una, - yo hablo con mi papá que trabaja en Armenia desde el ordenador.
- Redes sociales...- saltó otro. - Mi madre no me deja usarlas todavía, pero ella liga con eso...
Todos se pusieron a reír. Yo, para desviar un poco el tema, decidí seguir la conversación por otro lado:
- ¡Bueno! Pero no es sólo eso, ahora gracias a las herramientas de comunicación podemos hablar o escribirnos con nuestros conocidos con facilidad, compartir información sin tener que vernos cara a cara o incluso saber qué día hace en otro país sin necesidad de ir personalmente a comprobarlo. Todo esto supone el progreso de la comunicación interpersonal.
Jeff agachó la cabeza. En una situación normal habría dicho algo, pues siempre lo hacía. Sin embargo aquel día, como los últimos desde el accidente, sólo pensaba en silencio. Decidí invitarle a hablar.
- ¿Quieres decir algo, Jeff?
Me miró de reojo. Dudó un momento y, sin alzar demasiado el rostro, murmuró:
- ¿Y todo esto adónde llegará?
No entendí la pregunta. Yo, profesora, no entendí lo que me decía un niño de 7 años.
- ¿Qué quieres decir?
- Si hay progreso, es porque se progresa hacia algún sitio, ¿no?
Pensé.
- Ehm... sí, claro.
- Entonces, si esto que dices es progreso, ¿se alcanzará el objetivo cuando la gente pueda escribirse cosas sin verse nunca?
Me sorprendió su respuesta.
- Claro que no, Jeff... estas herramientas nos ayudan a comunicarnos con gente con la que normalmente no hablaríamos de no existir éstas. Son algo bueno.
- Pues yo veo a mi hermana hablar por internet con amigos y pienso que serían más felices si se viesen en persona, y a mí me gusta salir a la calle para ver qué día hace... y a mí me gustaría poder viajar con la excusa de ir a comprobar si hace sol o no en la otra punta del mundo. Yo no creo que esto sea progresar, sita Amanda... yo creo que a este paso todos nos comunicaremos sólo con ordenadores y no nos veremos nunca. Todo esto de verdad sería un progreso si yo pudiese hablar con mi padre ahora. Eso sería bueno.
Hubiese podido replicarle, hubiese podido darle alguna explicación convincente de que lo que decía no era del todo cierto... pero no supe cómo contradecirle. Yo sabía de su estado psicológico gracias a un informe escrito que me habían mandado por correo electrónico. Quizás, sólo quizás... si hubiese decidido hablar con él para descubrir por mí misma su estado emocional, entonces hubiese sido capaz de saber qué decirle cuando entró al aula. Quizás, si no hubiese usado nunca un ordenador para investigarle hubiese comprendido mucho más de él.
¿Y es que acaso no tenía razón? ¿Es que no era frívolo tanto texto compartido entre pantallas de ordenador cuando lo que de verdad importa es ver a alguien reír o llorar? ¿Por qué tanta resolución en una webcam si no puede haber algo más más real que un abrazo?
- Yo, Jeff... no sé. No sé qué decirte, la verdad.
Porque ni los teléfonos que programan lavadoras ni las camisetas que informaban de tu tensión arterial tenían sentido entonces. Nada, nada tenía sentido mientras Jeff no pudiese hablar nunca más con su padre. Lo curioso era que algo tan, tan sumamente básico nos resultase más impensable que poder viajar a la otra punta del universo.
Fragmento B.S Volumen 1, capítulo 7
martes, 1 de junio de 2010
¿Qué está pasando?
El mundo entero se viene abajo y no vemos a más que títeres con corbata apuntalándolo, sin saber que lo mejor es dejarlo caer y reconstruirlo de nuevo.
Porque no habrá un mundo mejor
mientras la gente entienda por "libertad"
el poder elegir entre varios tipos de hipotecas.
mientras la gente entienda por "libertad"
el poder elegir entre varios tipos de hipotecas.
jueves, 1 de abril de 2010
Destino a...
viernes, 26 de marzo de 2010
Tormenta en ciernes
Se acercan problemas, y de los grandes.
Mi carrera de ahora era demasiado bonita para ser real, supongo.
Ayer nos informaron de que por un déficit millonario de la financiación de la universidad, nadie era capaz de asegurarnos la continuidad de la carrera.
Sí, así, como lo oís.
Parece ser que nuestro curso podrá pasar a segundo a duras penas, pero existe la posibilidad de que Estudios de Asia Oriental no pueda ofertarse este año para los nuevos llegados. Eso puede sonar a alivio para los que lo cursamos ahora, pero... ¿De qué sirve hacer una carrera si ni siquiera podemos tener margen para pedir una beca al extranjero y recuperar asignaturas al curso siguiente? Ya creo que no hace falta decir que lo de Taiwán, por desgracia, se ha vuelto inviable. Además, se nos han retirado las ayudas económicas a los becados para el año que viene.
Otro asunto es que se nos ha asegurado el segundo curso. El segundo, nada más.
Estamos haciendo todo lo posible por "salvar" la carrera y lograr la financiación necesaria para que el curso tenga continuidad, que nosotros podamos seguir y que pueda llegar gente nueva, pero la cosa está sumamente complicada. Personalmente, tengo dos opciones a partir de ahora:
1- Que todo salga bien y pueda seguir aquí hasta el final.
2- Que termine segundo y tenga que marcharme a otro país, ya sea asiático o de Europa, a terminar los dos últimos años de la carrera.
Los presupuestos se cierran en Mayo. Hasta entonces... todo queda en el aire.
Mi carrera de ahora era demasiado bonita para ser real, supongo.
Ayer nos informaron de que por un déficit millonario de la financiación de la universidad, nadie era capaz de asegurarnos la continuidad de la carrera.
Sí, así, como lo oís.
Parece ser que nuestro curso podrá pasar a segundo a duras penas, pero existe la posibilidad de que Estudios de Asia Oriental no pueda ofertarse este año para los nuevos llegados. Eso puede sonar a alivio para los que lo cursamos ahora, pero... ¿De qué sirve hacer una carrera si ni siquiera podemos tener margen para pedir una beca al extranjero y recuperar asignaturas al curso siguiente? Ya creo que no hace falta decir que lo de Taiwán, por desgracia, se ha vuelto inviable. Además, se nos han retirado las ayudas económicas a los becados para el año que viene.
Otro asunto es que se nos ha asegurado el segundo curso. El segundo, nada más.
Estamos haciendo todo lo posible por "salvar" la carrera y lograr la financiación necesaria para que el curso tenga continuidad, que nosotros podamos seguir y que pueda llegar gente nueva, pero la cosa está sumamente complicada. Personalmente, tengo dos opciones a partir de ahora:
1- Que todo salga bien y pueda seguir aquí hasta el final.
2- Que termine segundo y tenga que marcharme a otro país, ya sea asiático o de Europa, a terminar los dos últimos años de la carrera.
Los presupuestos se cierran en Mayo. Hasta entonces... todo queda en el aire.
viernes, 19 de febrero de 2010
Malas noticias
La imagen que guardo en mi mente de Tokio está aún vívivida, fresca y palpitante en mi cabeza. Cuando la añoro a más no poder, a menudo cierro los ojos y recorro las calles mentalmente, recordando cada esquina, cada tienda, cada farola de la calle. Es entonces cuando pienso en lo mucho, muchísimo que desearía volver y ver de nuevo a toda esa gente, todos esos lugares que cambiaron mi vida.
Uno en especial, el restaurante donde trabajé. Su ambiente cálido, su luz anaranjada y sus suelos de madera. Mis compañeros con la camisa de color crema, charlando conmigo detrás de la barra. A veces, ya aquí de vuelta, se me hace la boca agua recordando los sabores de todo el planeta que servíamos en ese pequeño rincón de Shibuya.
Y es que es muy malo, señores, tener un lugar amado muy lejos de aquí. Jamás en la vida negaré que el lugar que piso ahora es mi legítimo hogar, pero esa ciudad y sus callejuelas estrechas son y serán siempre mi segunda casa.
Hoy he recibido un mensaje de Ami. Era corto, claro y conciso:
"Han cerrado el restaurante".
Nunca esperé que una noticia así pudiese afectarme tanto. Una parte de mi vida, de mi experiencia... se ha esfumado con el cierre de esa cerradura. Casi dos años deseando regresar a ese pequeño local se vuelven ahora un sueño imposible: Una parte importante de mi vida en Tokio ha cesado de existir. Y nunca más habrá compañeros en camisa de color crema, ni suelos de madera, ni platos deliciosos, ni luces anaranjadas. Para mí, Tokio es un recuerdo, sí, pero un recuerdo que sé que volveré a ver en la realidad. Mi pequeño restaurante, en cambio... ya sólo podrá existir en mi memoria.
Uno en especial, el restaurante donde trabajé. Su ambiente cálido, su luz anaranjada y sus suelos de madera. Mis compañeros con la camisa de color crema, charlando conmigo detrás de la barra. A veces, ya aquí de vuelta, se me hace la boca agua recordando los sabores de todo el planeta que servíamos en ese pequeño rincón de Shibuya.
Y es que es muy malo, señores, tener un lugar amado muy lejos de aquí. Jamás en la vida negaré que el lugar que piso ahora es mi legítimo hogar, pero esa ciudad y sus callejuelas estrechas son y serán siempre mi segunda casa.
Hoy he recibido un mensaje de Ami. Era corto, claro y conciso:
"Han cerrado el restaurante".
Nunca esperé que una noticia así pudiese afectarme tanto. Una parte de mi vida, de mi experiencia... se ha esfumado con el cierre de esa cerradura. Casi dos años deseando regresar a ese pequeño local se vuelven ahora un sueño imposible: Una parte importante de mi vida en Tokio ha cesado de existir. Y nunca más habrá compañeros en camisa de color crema, ni suelos de madera, ni platos deliciosos, ni luces anaranjadas. Para mí, Tokio es un recuerdo, sí, pero un recuerdo que sé que volveré a ver en la realidad. Mi pequeño restaurante, en cambio... ya sólo podrá existir en mi memoria.
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