sábado 14 de noviembre de 2009

Haiku del día

宿の春
何もなきこそ
何もあれ


Yado no haru, nanimo naki koso, nani mo are


Mi casa en primavera.
No tiene nada,
y por eso lo tiene todo.




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jueves 12 de noviembre de 2009

Carta a papá Noel

Hola, papá Noel:

Este año no quiero que me traigas nada.

Siempre has sido muy bueno conmigo, siempre me has entendido y me has permitido hacer todo lo que quisiera, confiando en que yo llegase a conocer mis propias limitaciones. Tu ayuda ha sido siempre vital, imprescindible... y un auténtico regalo del cielo.

Incluso cuando he perdido un poco el norte, incluso cuando me he creído perdida... tú, en silencio, me has dejado decidir por mí misma. Ahora me dices que estás orgulloso, y yo... yo no podría ser más feliz.

Si tuviese que pedirte algo obligatoriamente, sí o sí... quizás podría pedir ese piano que siempre deseé saber tocar para poder hacerlo sonar por las mañanas, podría repetirte que quiero conducir por las noches en una carretera a oscuras... pero en realidad, espero que sepas que no quiero nada, nada más que lo que tengo ahora.

Papá... digoooo, ¡papá Noel! Si tuviese que pedirte algo obligatoriamente, sí o sí... quizás te diría: No cambies nada... y tú no cambies nunca.


[Hoy suena en mi vida: George Winston-Graceful ghost]

miércoles 11 de noviembre de 2009

Confianza

Es algo que falta bastante en España. ¡Y justificadamente! Cuando nos agarramos el bolso en la calle, cuando miramos mal al que se acerca a lo lejos... pero es que estamos tan acostumbrados a que nos intenten tomar el pelo, que ya correteamos a la defensiva por la calle, apretando el paso... no vaya a ser que alguien nos siga.

A veces me preguntaban por qué los japoneses se duermen en el tren de forma tan masiva y fulminante. Bueno, quizás estén cansados, sí... pero yo creo que, simplemente, duermen porque pueden permitírselo.

Saben que si se quedan dormidos, la maleta que han dejado en el estante sobre sus cabezas no va a desaparecer, que nadie va a intentar meterles la mano en el bolso... entre muchas otras cosas. Existe un sentimiento constante de seguridad, de confianza mutua entre todos los habitantes de la ciudad.

Cuando fui a Alemania, me encontré que tenían un curioso sistema para contabilizar las cervezas que llevaba pedidas el cliente:


¡Dibujan una ralla a lápiz en el posavasos por cada vez que te llenan el vaso!



Cierro los ojos y me imagino lo que pasaría en España si se intentara hacer igual:

1- La gente iría con una goma de borrar en el bolso.
2- Se traerían posavasos en blanco que les habría traído alguien que trabaja en un bar.
3- Descaradamente, se limitarían a decir que han perdido el posavasos o que se lo ha llevado el aire.

¿Por qué no podemos confiar en el de al lado? Porque el de al lado no confía en nosotros.

El pez que se muerde la cola, la eterna maldición de éste país.

domingo 1 de noviembre de 2009

¡Grita!

Acumula en esta vida a los amigos que te ayuden a crecer, a nadie más.

Si te topas con gente que insiste en ponerte piedras en el camino, que se desvive por alzar muros y procurar que no los saltes... tú sáltalos, sortéalos, y grita a esos individuos desde arriba:

NUNCA podréis pisarme.


Y lo digo desde mi blog, ¡SÍ! mi blog. Porque lo amo con toda mi alma, y esto tampoco podrás cambiarlo. ¿Sabes por qué? Porque...

NUNCA dejaré de escribir.



lunes 26 de octubre de 2009

China en África

Voy a profundizar un poco en el temita que di a entender hace un par de días.

Estoy leyendo el libro China en África, de Michel Beuret y Serge Michel, y lo que estoy aprendiendo de su lectura no me está dejando precisamente indiferente. Os hago una síntesis...


¿Verdad que nadie o muy pocos de vosotros sabía que China y África mantenían relaciones entre sí al margen de occidente? Pues así es. Occidente ha ignorado estas relaciones durante décadas por considerarlas de poca importancia, o bien por la pedantería y sentimiento de superioridad que nos ha caracterizado durante siglos. "¿Por qué hacer caso de algo que no tiene nada que ver con nosotros?".

Pues ahora sí importa. Ahora importa, porque se nos escapa de las manos. El afán de tenerlo siempre todo controlado ha sido la huella de la cultura occidental desde tiempos inmemoriales, y ahora que nuestros pequeños subordinados piensan, actúan y deciden por sí mismos... nos ha entrado el pánico.

"Los chinos nos ofrecen cosas concretas, y Occidente, valores intangibles. Pero, ¿para qué sirve la transparencia, el gobierno, si la gente no tiene electricidad ni trabajo? La democracia no se come".

Serge Mombouli


Occidente saqueó, expolió y utilizó África durante siglos para su propio interés. Ahora, "arrepentida" de haber crecido gracias a aposentar sus pies sobre los lomos de los demás, se da la vuelta hacia África, llora un poco sus desgracias, crea oenegés que darán de comer a cuatro niños y vacunarán a otros cuatro... mientras que los gobiernos dirán que no ayudarán a los países más pobres de África hasta que no acepten el sistema de gobierno que ellos consideran correcto.

Resumiendo, si usásemos mi forma de explicar las cosas: la narrativa, la relación Occidente-África se podría reducir a... "Pobrecito... toma una galletita. En realidad tengo un pastel para ti, pero hasta que no seas democrático no te lo voy a dar. ¿Que no es tu culpa que tu gobierno sea corrupto? Ehm... bueno, me da igual, si en realidad lo del pastel era mentira".

Los chinos, en cambio, aparecieron en África para hablar de negocios. Sintetizando mucho... China necesita recursos y materias primas, y África necesita infraestructuras y progreso. China construye presas, indústrias y carreteras en África para favorecer la explotación de los recursos que luego se llevará a su país, y África le deja hacer con tal de que el gigante asiático invierta en ese hostil territorio y de una oportunidad de trabajo a sus ciudadanos.


Los chinos ven a África como un amigo, un igual. Es esta relación de igual a igual la que se nos ha olvidado a los occidentales, que miramos a todos por encima del hombro, olvidándonos de que, como nos despistemos, pronto perderemos ese trono en el que tanto, tantísimo nos hemos aposentado estos años a costa de los demás.

Todo esto plantea otro problema... ¿Aguantará nuestro planeta la emergencia de otro continente entero? ¿Podremos mantener coches para toda China y África? ¿Papel higiénico para toda China y África? ¿Deforestaciones para construir unifamiliares y chalés para toda China y África? ¿Gas, luz y electricidad para toda China y África?

¿O quizás hemos construido un mundo que está hecho para que sólo unos pocos vivan bien y ahora que todos quieren subirse al barco estamos condenados a la autodestrucción?

La respuesta es la misma que para todas las cuestiones que existen en éste mundo: Sólo el tiempo lo dirá.

viernes 23 de octubre de 2009

La mayor ironía de todos los tiempos.

Cuando en la alemania nazi, esa alemania de la segunda guerra mundial, capturaban a los ciudadanos judíos y a muchos otros considerados sencillamente "indeseables"; les llevaban a un lugar desconocido entonces, a un centro donde se les haría pasar frío, calor, hambre y penúrias de todo tipo; se les haría trabajar hasta el agotamiento, se les asesinaría a sangre fría y se les incineraría hasta no dejar rastro de ellos.

Cuando esos pobres condenados accedían al lugar que les vería morir, cruzaban una puerta como esta:



"Arbeit macht frei"
"El trabajo os hará libres"

Porque la ironía, señores, por desgracia no sólo existe como condimento del humor. También parece serlo, y con fuerza, del horror de los horrores.

lunes 19 de octubre de 2009

Girafa... ¿Kirin?

Os dije que os hablaría de las cosillas que voy haciendo en mi universidad, pues es una carrera nueva y desconocida para el mundo exterior... jajaja.

Pues bien, voy a poneros una de las innumerables cosas que ando aprendiendo en este curso que yo describiría, en pocas palabras, como... muy recomendable y sumamente interesante. Apenas hemos empezado, pero mis sensaciones hasta ahora de este curso son tremendamente positivas y recomiendo a todo aquel que esté pensando en cursarlo que se anime a hacerlo.

Hoy os hablaré de una anécdota cultural. Existe en Japón un ser mitológico llamado Kirin (que para los más cosmpolitas es también una marca de cerveza en Japón). Curiosamente, una de las cosas que más me confundió cuando empecé a estudiar japonés era el hecho de que las jirafas, en este idioma, también se llaman Kirin.



"¿Por qué es esto?" Me pregunté. Pensé que sería una simple coincidencia, una homonimia casual.

Hoy, leyendo una lectura obligatoria de la universidad, descubro el origen de esta palabra. Resulta que los chinos llegaron a exlorar el mundo mucho antes que los europeos; tanto, que los chinos afirman que sus ancestros llegaron a las tierras de Cleopatra ya en el siglo IaC.

El intrépido exporador Zheng He, en 1414, viajó a África y al sur de Asia y trajo consigo a diversos animales que encontró en la zona para mostrárselos a su pueblo. En su navío viajaron varias fieras, avestruces e incluso rinocerontes, pero el ser que más cautivó a los chinos fue la jirafa, animal que el rey de Bengala regaló al explorador y al que los chinos confundieron con un ser de la mitología china: El Qilin, mezcla de buey, unicornio y ciervo.


Es de suponer que el animal, que al no haber pisado jamás tierras orientales y al carecer de nombre en la lengua de la dinastía, recibiese pues la misma designación que su supuesto pariente: Qilin, o Kirin, como quedó transformado en lenguaje japonés.

De ahí que dos seres tan diferentes se llamen igual.



El libro que estoy leyendo actualmente se titula China en África, de Serge Michel y Michel Beuret. Sólo su nombre ya hace fruncir el ceño de curiosidad: ¿Es que China y África tienen algo que ver? Pues la respuesta es... os sorprendería.

Porque así está resultando ser mi carrera: Sorprendente. Sorprendentemente interesante.