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domingo, 22 de noviembre de 2009

Cola informática.

Acabo de pasar unos días en la Universidad de Leeds (Inglaterra), y en el comedor del campus me topé con esta curiosa bebida:


¡La Ubuntu Cola!


Se la dedico con amor a Miguel (Kamugo) >XD

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Confianza

Es algo que falta bastante en España. ¡Y justificadamente! Cuando nos agarramos el bolso en la calle, cuando miramos mal al que se acerca a lo lejos... pero es que estamos tan acostumbrados a que nos intenten tomar el pelo, que ya correteamos a la defensiva por la calle, apretando el paso... no vaya a ser que alguien nos siga.

A veces me preguntaban por qué los japoneses se duermen en el tren de forma tan masiva y fulminante. Bueno, quizás estén cansados, sí... pero yo creo que, simplemente, duermen porque pueden permitírselo.

Saben que si se quedan dormidos, la maleta que han dejado en el estante sobre sus cabezas no va a desaparecer, que nadie va a intentar meterles la mano en el bolso... entre muchas otras cosas. Existe un sentimiento constante de seguridad, de confianza mutua entre todos los habitantes de la ciudad.

Cuando fui a Alemania, me encontré que tenían un curioso sistema para contabilizar las cervezas que llevaba pedidas el cliente:


¡Dibujan una ralla a lápiz en el posavasos por cada vez que te llenan el vaso!



Cierro los ojos y me imagino lo que pasaría en España si se intentara hacer igual:

1- La gente iría con una goma de borrar en el bolso.
2- Se traerían posavasos en blanco que les habría traído alguien que trabaja en un bar.
3- Descaradamente, se limitarían a decir que han perdido el posavasos o que se lo ha llevado el aire.

¿Por qué no podemos confiar en el de al lado? Porque el de al lado no confía en nosotros.

El pez que se muerde la cola, la eterna maldición de éste país.

sábado, 24 de enero de 2009

¡No montéis ese escándalo!


- ¿Os apetece un platito de Udon? Tengo un trabajillo de fines de semana en un restaurante, y igual nos hacen descuento y todo- dije, y a Masa casi se le salen los ojos.
- ¡Con el hambre que tengo! Sí, por Dios.
- Vale, pues quien quiera venir... que lo diga ahora o calle para siempre.

Fuimos ocho. Siete japoneses, bajitos, morenos y... japoneses; y yo.
Mi compañera de trabajo y mejor amiga de mi hermana y casi hermana adoptiva... me miró intrigadísima cuando entré por la puerta. Sostenía un bol en cada mano, y arqueó las dos cejas.
- ¿Pero qué clientela me traes hoy, Marta?
- Bueno... les traigo a recordar la comida de su país.
- ¿Y en qué idioma traigo las cartas?
- En castellano servirá.

Sí, bueno. De hecho aquél grupillo (y los que se quedaron sin venir), estaban en Barcelona por eso, por estudiar español. Aunque bueno, siendo como eran un grupo de amigos, todos del mismo país... bien poco habían hablado el idioma con nadie, por lo que entenderse en japonés era mucho más rápido y práctico para todos.
"Nana... cuando te conocimos, pensábamos que podríamos practicar español. Qué tontería". Me dijo en japonés. Ya, no es un misterio que la comodidad arrasa con todo.

- ¡Dios mío, tienen Kirin!- Uchiwa casi se echa a llorar de emoción. - ¡Kirin, por Dios! Aaah... ¡Kirin!- Dio unos respingos en el asiento.
- Tómate tres, verás que divertido - reí.
- Huy, no, que me emborracho.
- Por eso, idiota.- Me encogí de hombros.
- Te aseguro que no quieres ver a Uchiwa borracho...- Nori levantó la vista del menú. - Yo quiero Tenzaru. ¿Ya habéis decidido, todos?
- Sí.
Tenzaru, udon frío con tempura. ¡Pero qué mal gusto! Si había cosas bastante mejores. Bueno, quizá mejores para mí. Nunca me hubiese atrevido a discutirle a un japonés sobre lo mejor de la comida japonesa.

Y mi amiga-compañera-hermana (le llamaremos Bea), aparece con el cacharrito táctil de apuntar las órdenes y me lo da en mano.
- Apáñate tú.
Exquisita forma de no complicarse la vida.

Trajeron la comida ( y la Kirin), y comenzó el espectáculo.
Siete japoneses en un local de treinta metros cuadrados sorbiendo fideos con toda la dedicación puesta en hacer el mayor escándalo posible.
Sorbo, sorbo.
Y la gente mirando.
Y yo quería morirme de vergüenza.
"No les digas nada..."
Sorbo, sorbo.
"Déjalo, es cosa de su cultura..."
Sorbo, sorbo.
"Haz ver que no les oyes..."
Sorbo, sorbo.
- ¡Aaaah! ¡Por Dios, no montéis ese escándalo!- Levanté los brazos en alto.
Me miraron como si les hubiese clavado los palillos en el ojo.
- ¿Qué pasa?- Me dice uno, ya no recuerdo quién.
- ¿No os han contado lo de sorber los fideos?
- Sí... pero es que no sabemos comerlos de otra manera- Nori se encogió de hombros.
- Se pueden comer sin hacer ruido- asiento con seguridad.
- Claro, a bocados, pero... ¿Sorberlos? es imposible.
- No lo es, mira...- Me dispongo a sorber los míos en el silencio más absoluto, pero al notar siete pares de ojos clavados en mí, no puedo evitar echarme a reír a carcajadas. - Vale, vale... ahora sí- me centro un poco, y vuelvo a la carga.
Ni un solo ruidito.
- ¡Ooooh!- Y comienzan a aplaudir.
- ¡Dejáos de tonterías! ¿Veis como se puede hacer? Venga, intentadlo.
Y ahí fue lo mejor.
Uno lo intenta, y hace ruido. Me pide perdón y todo.
Uno lo intenta, muerde el fideo que se parte, cae de nuevo en la sopa y salpica por todas partes.
Otro lo intenta, pero al no lograrlo, pasa a empujarse los fideos en la boca con los palillos.
Etcétera, etcétera, etcétera.

- Venga ya, no puede ser que no podáis hacerlo...- Casi me echo las manos a la cabeza, conteniéndome la risa.
- Sólo sabemos sorberlos haciendo ruido. ¿O puedes sorberlos tú como nosotros?
- No sé...- Me dispongo a probarlo... y vuelvo a reírme a medio camino.
Al segundo intento, me propongo hacerlo en serio.
Pensé que sería tan sencillo como dejar la boca entreabierta y dejar pasar el aire. Pan comido.
O más bien, pan atragantado.
Porque cuando la bocanada de aire mezclada con los fideos quiso pasar por mi garganta, comencé a toser hasta temer por mi vida.
- Vale, vale, me rindo. Vosotros hacéis ruido y yo no. Todos contentos- Dije dándome golpecitos en el pecho, colorada como un tomate.
No paraban de reírse. No estaba muy segura de si conmigo o de mí.
- Estoy seguro que el tipo del puesto de ramen de delante de tu casa en Shinkoiwa se quedaba asombrado cuando sorbías los fideos sin hacer ruido- saltó Masa. - Se debía creer que eras extraterrestre, o algo.
- ¿Pero los japos no opináis eso de todos los gaijin, sorban con ruido o no?
Se encogió de hombros.
- Bah, puede ser.
- Mira que sois raritos...
- Pues anda que vosotros...
- Mira que no saber sorber unos fideos en silencio...
- Mira que no saber sorberlos haciendo ruido...
- No hay quien os entienda.
- Ni a vosotros.
- Pero ahí está la gracia, ¿no?
- Por supuesto.
- Por cierto... ¿Qué haces comiéndote la hoja menta decorativa del helado?
- ¡Siempre me la como! ¿Los españoles no?
- ¡Joder, no!

jueves, 22 de enero de 2009

Nombres desafortunados... a la inversa.

Ayer iba en el bus de Barcelona por la avenida Diagonal... y paso por delante de una tienda llamada ONARA.


Casi me meo de la risa. La gente me miraba raro, como si fuese... poco habitual ver a alguien a carcajada limpia, sola en el bus.

Y es que el "moderno" nombre de la firma significa nada menos que "pedo" en japonés.

¡Tendrían que haber comprobado ese detalle! No quiero ni pensar lo divertido que les parecerá a nuestros amigos los turistas nipones pasar por delante de esa tienda.


Estas dos imágenes salen en la primera página del Google cuando buscas "onara":


El contraste es significativo. Sí señor.

lunes, 27 de octubre de 2008

Otra historieta

Recuerdo aquél día. Ya no sé si era un domingo, un miércoles o un lunes; si era Marzo o era Junio, pero lo recuerdo de todos modos.

Paseaba por una de aquellas calles de Tokio con mucha gente y misteriosamente ninguna acera, en la que la gente no choca entre sí, no sé si por práctica o por frialdad… pero qué más da; el caso es que paseaba por ésta. Bueno, no diría bien bien pasear, pues iba algo apresurada para encontrarme con mi amiga Ami.

Me esperaba con uno de sus clásicos jerséis-vestido extra anchos y sus zapatillas converse desgastadas; una de color amarillo y la otra de color verde, a conjunto con la ropa. Tan pequeñita y encantadora como siempre me alzaba así la mano como… saludando, ya me entendéis.

Recordé entonces el día en que me dijo que a ella todos los occidentales le parecían iguales y que no me ofendiera al confesarme que le costaría reconocerme si me tiraran a una caja llena de occidentales (y digo caja porque fue el fabuloso ejemplo que me puso, no por otra cosa). Creo que aquél día al verla, pensé que quizá me saludaba de lejos con tanto esmero para convencerse que yo sí la reconocería a ella aún estando rodeada de japoneses, no fuese a ser que el fenómeno se diese también a la inversa.

Habíamos quedado en una plaza de un sitio no-tan-concurrido dentro de lo que cabe esperar de la bulliciosa (estresante) Tokio. Si había algo que me preguntaba en mis meses allí era de dónde demonios salía tanta gente; y de hecho ahora cuando camino por mi amada Barcelona a veces me da la sensación de que somos pocos, que la calle está desaprovechada. “Oh, Dios mío, puedo ver el suelo… que desperdicio, aquí aún cabrían cincuenta más”. Pero bueno, olvidémoslo.

El caso es que al llegar a la placita y saludar a mi amiga debidamente (sin mucho contacto físico, por supuesto), vi que había en un rincón de la susodicha plaza… un cercado de madera. Así, como si nada.

Un cercadillo de madera que me recordó irremediablemente a aquellos del zoológico donde tienen a las cabras para que los niños se metan a emmerdarse como cerdos y salir apestando a oveja, o cabra… o a lo que fuese. Lo curioso era que en aquél cercado no había cabras; había sólo niños. Niños sin cabras.

“Dios mío, una nueva anécdota depravada de los japoneses que contar a la vuelta… ¡Meten a los niños en corrales! A mis amigos de Barcelona les va a encantar”, pensé; pero no. Para mi desgracia no era algo tan interesante.

Al decirle a Ami algo así como “¿Pero qué coño es eso?” y acercarme, vi que jugaban con… escarabajos. Estaban metidos en el cercado haciendo lo que parecían batallas de nada menos que de escarabajos. Unos bichos negros enormes y repulsivos con muchas patas y cuernos… Una gozada, vamos.

Ami no tardó en colocarse a mi lado. “Pero qué… ¡asco!” exclamé horrorizada. Los niños con las manos en saturación máxima de roña por centímetro cuadrado de piel, se revolcaban por el suelo y gritaban como energúmenos para animar a sus escarabajitos, que tenían nombre y todo.

Mi amiga me miró como si hubiese dicho una blasfemia o algo así. “¿Asco? Si solo son escarabajos, no son nada asquerosos”, me dijo muy convencida. “No, no son asquerosos, son terroríficos y repulsivos. No acercaba yo la mano a uno de ésos ni loca”.

Pareció divertirle mi comentario.

“¿No hacen los niños españoles peleas de escarabajos?” Me preguntó alegre, para oír a continuación mi “¡Dios santo, no!”. Me preguntó entonces que qué hacían entonces los niños españoles, porque ya veis, si no hacen peleas de escarabajos… ¿Qué les queda por hacer en la vida? Y su respuesta le horrorizó tanto como a mí la visión que estaba teniendo. “Si de bichos se trata… suelen coleccionar gusanos de seda… y tal”.

Me miró blanca como el papel y echándose la mano a la boca con su risa tan propia me dijo “¡Eso sí es asqueroso! ¿Gusanos de seda? ¡Puaj! ¿Pero cómo no les da reparo tocarlos?”

Le miré de reojo con la cara enfocando todavía a los niños gritones encercados y, con una risa irónica, me limité a decir…

“Ami, creo que nunca encajaremos”.

A lo que ella se limitó a responder, encogiéndose de hombros:

“¿Qué tendría todo esto de divertido si fuese así?”

viernes, 15 de agosto de 2008

Cubo de agua contra incendios

¿Qué haces si hay un incendio en el templo?

No cunda el pánico. Tienes un cubo de agua.


No miento. En el cubo pone "para defensa contra el fuego". Tienen en las esquinas de los templos en Nara cubos con el agua preparada (y sus correspondientes microorganismos, que han criado ya y todo en el agua estancada).

Así que ya sabéis. Si el templo Todaiji, la construcción de madera más grande del mundo empieza a arder, hacéos con cuatro cubitos de agua... y no hay fuego que se resista.

viernes, 4 de julio de 2008

Un váter es un váter... ¿no?

No sé ustedes, pero a mí de pequeña me enseñaron a sentarme en la taza del váter con dignidad (siempre al límite de lo "digno" que sea sentarse en ése sitio). Y creo que, por el hecho de ser algo rutinario, no se olvida... ¿no?

Pero al parecer a muchos japoneses (o debería decir japonesas) sí, pues hoy en mi camino de vuelta a Tokyo (Sí, ya he vuelto a casa), me he encontrado semejante cartel en el baño de una estación de servicio.


Aconsejo ver la imagen a tamaño completo para apreciar su magnificencia. No tiene desperdicio.



Aquí tenemos el cartel en su hábitat natural. Me pregunto si de verdad hay alguien que se siente así, o es que los dueños de la estación de servicio tienen mucho sentido del humor. ¡Al menos yo me he hechado mis risas!


Nota: Capítulo 3 colgado en el Gaiden!

miércoles, 18 de junio de 2008

Mens sana in corpore sano

Estoy yendo a un gimnasio desde hace dos meses largos, y sigo yendo con regularidad.

Suena a milagro pero... he descubierto que con el sistema japo de hacer las cosas, se puede y todo.
Concretamente mi gimnasio se llama "Tipness", es una empresa japonesa, una red de gimnasios bastante popular.


La gracia está en que aplican el rollito japonés del servicio absoluto a la forma de hacer ejercicio.

Cuando iba al gimnasio en Barcelona hace tiempo, te decian dónde estaba todo el primer dia, y ale, diviértete.

Aquí, obviamente también me enseñaron dónde estaba todo, pero ademas te enseñan como usar las máquinas una a una (las que pides que te enseñen XD no se tiran 3 horas ahi..) y luego... ¡¡lo mejor!!

Te escanean el cuerpo entero con una máquina super moderna que saca un gráfico de tu cuerpo y te dice la proporción de masa muscular y grasa de cada parte de éste, y así te dicen qué partes del cuerpo deberías trabajar más y qué menos. Saca graficos con números hasta decimales de cada parte de tu cuerpo; te conoces a tí mismo mejor que nunca.

Luego te elaboran un programa para que mejores tus parámetros y te aconsejan sobre los ejercicios que deberías hacer.

¡Pero eso no es todo! Te dan una tarjeta de puntos, con 10 casillas. Tú te puedes hacer el scanner siempre que quieras, y cada vez que te examinan y das un resultado positivo te rellenan una casillita. Cuando las tienes todas te dan dinero (unos 1500 yens) como premio por tu esfuerzo.

El día que salga en España un gimnasio donde te recompensan en algo, por favor, avisadme!

He descubierto que Tipness tiene hasta juegos para la Nintendo DS... éste en concreto es de Yoga:


Se me olvidaba decir que cualquier actividad (Yoga, steps, aerobic, natación, artes marciales, danza...) que se quiera hacer es libre de participación y está incluído en el precio mensual. Como ya he dicho antes... igualito que en España.

sábado, 14 de junio de 2008

Nana en el infierno de Disneyland

Hay cosas que son difíciles de combinar, que no pegan. La miel con la sal, el agua con el aceite, Britney Spears con los Kiss... Y a mí con Disney.

Que les tenga manía a esos personajitos que deberían resultarme arrebatadoramente encantadores sorprende a muchos. Un compañero de trabajo simplemente no podía creerme cuando le dije que no, no me gustaba Stitch, no, no tenía un peluche suyo y no, no tenía intencion de comprármelo en breve. Me contestó poniendo el grito en el cielo:
- ¡Pero si a todas las tías os gusta Stitch! ¡Es el recurso implacable de todo hombre en la tierra cuando no sabe qué regalar para un cumpleaños!

Desde entonces el interés de esa personita por mí aumentó notablemente. Al no gustarme Stitch me había convertido en una gaijin excéntrica y de mentalidad totalmente incomprensible, cosa que parecía resultarle misteriosa y digna de investigar.

Claro que he visto mis películas Disney en mis años mozos, como todo el mundo. Sin embargo al llegar a mi etapa post-infancia (no diré madurez, que es autodestruirse), empecé a ver la empresa de Disney como una fábrica de sueños comerciales bastante decadente y de capa caída. No era aversión, sinó total y absoluta indiferencia por todo lo que el mundo de Disney representara.

La aversión en sí misma nació al ir a Disneyland Tokyo.

Cuando anunciaron la excursión a Disneyland en mi escuela, no me excitó demasiado la idea. No me sorprendía ver a mis compañeras de clase dando saltos de alegría, pero sí me habría sorprendido verme a mí.
Sin embargo tampoco fui a desgana; me acompañaba una curiosidad bastante grande por saber qué se cocía en tan famoso lugar, ya que al no haber ido nunca ni siquiera al de París, siempre me preguntaba qué clase de lugar sería (pero sin demasiado énfasis, todo sea dicho).

El caso es que... 3 horas y cuarto es lo que aguanté dentro. Fue entrar y me embriagó una nube acaramelada de peluchitos andantes haciendo monerías que hacían las delicias de mis compañeras de clase, que se tomaban fotos con todos y todo. Me sentí como papá cuando lleva a los niños a la feria.
Entonces empecé a preguntarme si de verdad sería tan raro que no me gustara el ambiente de algodón de azúcar que me rodeaba; ¿Me habría vuelto una insensible? ¿Aburrida? ¿Masculina? Quién sabe, pero entre abrazos de Mickey Mouse mi interior gritaba por largarse de ése sitio.

Quizá los españoles conozcáis Port Aventura. Yo soy de ésas que hace años, de (demasiado) pequeña se puso plataformas sola y exclusivamente para subirse al Dragon Khan; soy la típica que me subo en las atracciones que puedan parecer más espeluznantes, y arrastro del brazo a cualquier víctima a quien hago pasar por el mal trago de subirse para hacerme compañía.

Así pues, al entrar por fin a la zona de las "Atracciones", si se les puede llamar así, tuve algo de esperanza de encontrar algo hecho a mi gusto.
Pero cuando nos subimos a la primera, que resultó ser un barco que navegaba por un riachuelo a velocidad absurda mientras a nuestro alrededor bailoteaban y cantaban unos muñecos terroríficos (para mí; para el resto de tripulantes eran adorables); mi cuerpo dijo basta.

¿Lo mejor? La comida. Si os pasáis por Disneyland Tokyo algún día (los que tengáis valor), no dejéis de pasar por el buffet libre inspirado en Alicia en el país de las maravillas. Cada plato parece más apetitoso que el anterior, postres a elegir y Hamburguesas con queso en forma de corazón, coronadas y todo. Caro pero vale la pena.


Almenos mi estómago se fue contento... Y mi mente decidida en que, a menos que quisiera volver a ir a ese buffet libre algún día, iba a abstenerme de volver a ése territorio de felicidad incomprensible... ¿O quizá la incomprensible soy yo?

domingo, 18 de mayo de 2008

Fetiche

Ayer fuí a cenar rutinariamente a un izakaya con mis compañeros de residencia.
En medio de la conversación, salió el tema, como siempre sale, de la relación hombre-mujer y todo lo que ello implica. Ya me entendéis.
El caso es que me quedé a cuadros cuando uno de ellos me preguntó felizmente:

-¿Nana, cuál es tu fetiche?

No me lo podía creer, que un japonés, encima tío, que yo tenía concebido como el ser más reservado del planeta me preguntara abiertamente por... ¿mis fetiches? Todos sabemos en España que un fetiche es algo bastante fuerte, no es un simple gusto o agrado por algo...
Pero al parecer en Japón, sí.
En seguida intervino otro chico (que había vivido una temporada en Europa) y me aclaró que, en el vocabulario japonés, "fetiche" no tiene más significado que "algo que te gusta".
En España, a quien le gustan los morenos, dirán "me gustan los morenos", y punto.
En Japón, dirán "mi fetiche son los morenos".
¿A que suena mal? Vaya palabrita han ido a escoger para hablar de gustos. Me gustaría ver la cara que se les quedaría a los nativos si los japos en Europa fueran preguntándo a la gente cuál es su fetiche, si el helado de vainilla o el de fresa.
¡Qué interesante es el mundo de las palabras extranjeras mutadas por los japoneses!

martes, 13 de mayo de 2008

La fotito de rigor

A pesar de que los Sakura (los cerezos japoneses) ya hace semanas que no son de color rosa, tengo que poner alguna foto, aunque sea una, de éstos, supongo... ¿es la tradición, no? a pesar de que su máximo esplendor fue precisamente cuando a mí me dio por poner mis patitas en España, así que me perdí el momento más "bonito".

Un desperdicio! O como dicen aquí, "mottainai".

Pondré una de las pocas que hice, "la foto de la foto". Un Japonés retratando a su novia con los sakura de fondo... eso sí, la foto, cómo no, con el móvil ;)


Es curioso el hecho de que todos hemos visto en series de anime los árboles de cerezo florecidos de color rosa, y yo (como muchos otros) pensaba que éstos eran de color rosa durante toda la primavera.
Pues resulta que no. Los Sakura suelen florecer entre finales de Marzo y principios de Abril, y duran florecidos no más de dos semanas. Corto, ¿verdad? Pero en Japón es todo un evento. Antes de que florezcan, semanas antes incluso, hay carteles publicitarios por todas partes de agencias de viajes promocionando viajes a los sitios más poblados de Sakura, o incluso viajes alrededor de Japón para ver los Sakura florecer en todo el país, pues empiezan a florecer en el sur, donde la temperatura és más elevada, y finalizan en el norte. A veces puede haber una diferencia de un mes entre la floración en el norte y el sur.

Otro fenómeno del sakura es el Hanami ( 花見 el kanji de "flor" y "ver", literalmente "mirar las flores), que consiste en reunirse con los compañeros de empresa, amigos, compañeros de clase, o con quien sea al fin y al cabo, y beber y comer a la sombra de los cerezos al más puro estilo picnic.
Lo de la bebida... cualquier tipo de alcohol sirve, pero la comida tradicional del hanami son los dango (foto), unas bolitas de pasta de arroz, que suelen ser dulces, pero a veces son bastante insípidas y se untan en salsas de muchos tipos.


Los que vinieseis a Japón a finales de Abril posiblemente no podríais ver los sakura en todo su esplendor, pero sí existe un fenómeno llamado "Osozaki" (遅咲き) (lit. Florecer tarde). Se trata de los Sakura que florecen en un momento inusualmente tardío para la época, cuando el resto de Sakura ya son verdes. Normalmente éstos Sakura suelen tener un color rosa más oscuro y profundo que los "Sakura normales", por así decirlo. Quien me enseñó ésta palabra me dijo que la palabra osozaki está llena de significado cuando se habla también de las personas, pues no por tener éxito en la vida más tarde que los demás (por ejemplo, triunfar como cantante a los 40 en lugar de a los 19),eso significa que no vayas a ser hermoso o brillar, pues puedes ser incluso más bello, más "rosa" y "profundo" que losque florecieron a su tiempo. Me parece una forma preciosa de aplicar la palabra al mundo de las personas. ¿Qué os parece?

jueves, 6 de marzo de 2008

Parches para los sobacos

Wow que súper abandonado tenía esto! XD

Se empieza a disipar el frío y en Tokyo aparece por consecuencia en las tiendas de cosméticos... los innovadores parches anti-lamparón en el sobaco!
Os sonará ridículo pero quién no ha deseado tener uno de estos en un apuro!

martes, 5 de febrero de 2008

Perros al sol

Para que veáis que el horterismo Japonés llega a todas partes.





P.D: Tengo curro! Yeeeha!

sábado, 22 de diciembre de 2007

Kashiwa y el señor Kentucky

Ayer tuve el immenso placer de ir a casa de una de mis profesoras de japonés para celebrar el fin de trimestre. El caso es que ella no vive en Tokyo, sinó en Kashiwa, que viene a ser una pequeña ciudad en la prefectura de Chiba que está a unos 40-50 minutos en tren de Tokyo.
Kashiwa es un pequeño oasis de lucecitas y civilización despues de un viaje en tren donde lo único que ves son pueblos residenciales con los puentes oxidados que cruzan las vías y algun que otro cementerio budista rodeado de unifamiliares prefabricadas. Kashiwa, sin embargo, de repente es como un nucleo bastante vivo que podria pasar bastante bien por un barrio medianamente normal del área de la Yamanote de Tokyo.
Cuando llegamos, nuestra profesora nos dijo que nos llevaría a ver el punto más famoso de Kashiwa. Yo me esperaba un monumento, un templecillo... pero no! lo más famoso de Kashiwa es ESTO:

Para los que no aprecien muy bien lo que hay en la foto (que no es muy dificil, se ve fatal)... son tres terroríficos muñecos a escala natural de... el señor de Kentucky fried chicken!! Se ve que estan siempre ahi, espectantes, observando a la gente que pasa por la calle. Pero yo no sólo tuve el honor de conocer a los "tres señores kentucky de Kashiwa", sinó que además los conocí vestidos de papá noel!!
Dan un poco de miedo pero son tan deliciosamente horteras y aberrantes que me encantaron.


Pero es no es todo! Yo que ya había tenido más que suficiente con la vista de estos tres buenos hombres, que por medio camino me encuentro a otro, pero ésta vez solitario y a nivel de calle. Terrorífico.


Estan los señores de KFC invadiendo el mundo? encontraremos pronto al señor kentucky por todas las calles de tokyo? Paciencia y lo sabremos, queridos lectores! XD

jueves, 13 de diciembre de 2007

La mítica operación de ojos

El otro día me compré la Zipper, una revista de moda joven, y me encontré con un anuncio de dos páginas en el que te instruían bastante detalladamente sobre ésa operación ocular que tan curiosa nos parece a los europeos.
Se trata de la operación de ojos para que éstos parezcan más "occidentales". Los japoneses tienen hasta una palabra para llamar en concreto a su tipo de ojo y al occidental. Nosotros somos catetos y decimos "ojos de chino" y "ojos normales" o "ojos occidentales". Para ellos los ojos orientales son llamados "hitoe"(一重), y se escriben con el kanji de "uno" y el de "peso", pero se podría traducir como "un párpado" o algo así. En cambio los ojos occidentales se denominan "futae"(二重), con el kanji de "dos", y ese doble párpado viene a significar el pliegue que se nos hace a los occidentales al abrir el ojo. Para ellos ese pliegue es hermoso, y por tanto tenerlo de forma natural es una bendición.

En la página se ve claramente el supuesto "antes" y "después". Ahí podéis ver la diferencia entre lo que ellos entienden por hitoe y futae.

Lo más interesante en mi opinión era la página de al lado... Para aquellos que no puedan permitirse una operación ocular (a pesar de que no son muy caras), tienen otra solución... Pegamento!



Aquí te explican cómo aplicarlo con todo detalle y todo. Me parece muy curioso... Pero me pregunto si llevar los párpados pegados debe de ser cómodo/saludable... Os imagináis? "cariño hoy te gas pegado los ojos desiguales".

sábado, 8 de diciembre de 2007

L'arc~en~Ciel Hysteria

Hace cosa de dos semanas colgaron en el centro comercial Shibuya 109-2 un cartel publicitario gigantesco con ésta foto, en motivo de el estreno del nuevo single del grupo L'arc~en~Ciel:


Tienen otra aún más grande en la fachada exterior, y la gracia está en que es fácil ver a decenas de chicas haciendo fotos al cartel como locas. Ahora la histeria se ha pasado un poco, pero los primeros días podías ver incluso aglomeraciones de colegialas haciendo fotos. La foto que he tomado creo que lo refleja bien, pues frente a mí hay una chica que estaba fotografiando a todas y cada una de las fotos los componentes del grupo, uno por uno. Muy interesante... jajaja, parece que el rollete de ver a dos chicos haciéndose carantoñas siempre les ha gustado, pero si encima son los componentes de L'arc~en~Ciel ... el éxito está asegurado.

Yo por mi parte, le dedico la foto a Ilwen, que la hice pensando en ella con todo mi amor, y decirle que he dejado la foto en resolución completa para su regocijo ;) jajajaj

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Un poco de Japanglish

Señoras y señores, mi cámara ha muerto.

En vista de que no tengo fotos nuevas, os dejo con una foto k hice hace tiempo de el cartel que ponen en Shinjuku cuando cortan la calle. Creo recordar que és los domingos; cierran la calle principal para dejar que la multitud se mueva con más libertad, y en el centro de la calle podéis encontar semanalmente un montón de maravillosos carteles con ésto:


Le da un rollito andaluz lo de "stasion" >XDDDDDDD

sábado, 10 de noviembre de 2007

Amor de Gaudí!!

Mirad qué maravilloso restaurante he encontrado en alguna calle perdida en algún lugar de Roppongi:

Lo mejor de todo... las patas de Jamón colgadas de la paella! Impresionante... jajajaja.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Feliz Navidad?

El día 1 de Noviembre me encontré ésto por la calle:


Un árbol de Navidad!!! Y hoy he pasado por Shibuya y la gran mayoría de las grandes tiendas y centro comerciales tienen puesta la decoración de Navidad. No es un poco prematuro? Cómo les gustan a estos japos las fiestas, madremía ;)

sábado, 13 de octubre de 2007

Cómo estamparse en el Kaotan Ramen

Hoy lo que prometia ser un dia aburrido ha sido uno de los días mas interesantes que he tenido en mi estancia en Japón. Como me moría de asco en la habitación sin hacer nada decidí irme a dar un tumbo con la bici. Decidí pasarme por Roppongi, ya que no es una zona que tenga muy explorada. Llegar a Roppongi desde mi casa es facil guiandose por la torre de Roppongi hills, y más adelante con la torre de Tokyo.
Bien, llegué, me di una vuelta y luego decidí volver a casa. Pero volver a casa no es tan facil! por que no tengo un punto de referencia muy claro, como una torre o un edificio alto. Miro en el bolso. Ups, me he dejado el mapa. Bueno... pues vamos a ver si encuentro alguna calle principal.
Pedaleando pedaleando llego a una calle donde habia bastante gente por la acera, así que decido pasar a la carretera, pero un coche en un intento de adelantarme me tocó el manillar, yo choqué con el bordillo y... pam! al suelo.
Suena a mala experiencia, pero! Resulta que fui a estamparme en el bordillo de un restaurante (dígase barraca) de ramen. Allí habia gente sentada en unas mesas en la puerta que me preguntaron si me habia hecho daño y me invitaron a sentarme con ellos. No eran clientes, sino los trabajadores del mismo restaurante, que celebraban el cumpleaños de uno de ellos. En general todos muy buena gente, una gran família, por así decirlo. Me invitaron a pasteles, a un delicioso bol de ramen y más tarde a un batido de chocolate fresquito, incluso me dijeron que si buscaba un trabajillo a media jornada podría trabajar allí!
Una de las chicas vivía en Yoyogi, como yo, y me guió con su bici hasta la misma puerta de mi casa. Llegué a mi habitación pensando que ése restaurante me sonaba de algo, busqué en kirainet la palabra "ramen" y... tachan! Resulta que el sitio tiene prestigio y todo!! (aconsejo que miréis el link, tiene tela XD)

La foto también es de Kirai... espero que no le importe que la tome prestada ;)

Os imagináis que acabara trabajando en el mismísimo Kaotan ramen? Con el delantal marrón y mi gorrito preparando ramen en la barraca más acogedora de Tokyo!