viernes, 17 de abril de 2009

El hada en la burbuja de cristal

Dediqué mi vida a recorrer el planeta entero en busca del conocimiento absoluto. Mis pesquisas me llevaron a los cuatro rincones del globo, a mar y montaña, al cielo y al infierno. Hallé magia en estado puro y pesadillas en la realidad. De eso salió un libro de fotografías y unos cuentos anecdóticos, entretenidos a la par de superficiales, que me solucionaron económicamente la vida hasta el fin de mis días.

Reconozco que no vi más allá que lo que estuvo frente a mis ojos. Para mí, la vida fue poco más que un conjunto de retratos, la visión desde la distancia de un mundo que me rodeaba, pero que no se movía en sintonía conmigo mismo.

Uno de los momentos más extraños en mi vida fue el momento, en uno de mis viajes, en que encontré a una pequeña hada. Centelleaba como las estrellas, era pequeña y veloz. Ignorante de mí, lejos de intentar comprender su existencia, busqué atraparla y encerrarla en una burbuja de cristal para poder observarla hasta el fin de mis días. Furiosa, el hada me maldijo: Me dijo que el día en que ella murise, yo moriría minutos después.

Recuerdo el momento en que ese fulgor de su piel comenzó a apagarse. Apoyándose moribunda en el cristal de su burbuja, me miró con rencor y me dijo:

- Qué triste tu existencia, que morirás junto a mí, el fruto de tu superficial curiosidad...

Mi ignorante persona no pudo responder más que:

- Yo he estado en los cinco continentes y en los siete mares, he visto todos los paisajes de este globo y he vivido largos años. ¿Qué vas a decirme, insignificante de ti, que has vivido encerrada en una burbuja?

Sonrió antes de morir:

- Crees saber del infinito universo porque has visto un mundo. Yo, en mi burbuja, he tenido tiempo de aprenderlo todo de mí misma. Envídiame, humano, porque tu conocimiento es ínfimo y el mío incalculable.

No comprendí sus palabras hasta que no dejé de respirar junto a ella. No comprendí sus palabras hasta que, en mi último aliento, me paré a preguntarme quién era yo.

10 comentarios:

Logan Lannister dijo...

Genial.

Como ha ido tu tarde? la mía ha sido...super guay wey? xDDDDDDDDDD

a ver si me comentas algun día, q eso de vernos in person no es excusa.

asdeoz dijo...

mola ^^

la verdad es que me gusta lo que escribes y como

he empezado un blog dnd voy a escribir asi que si quieres pasate (aunque no lo vas a hacer xD)

nos vemos compi de curro!!

http://asdeozfables.blogspot.com/

krys dijo...

Creo que más de uno y de una debería encontrarse alguna hada de estas de vez en cuando...

Genial, como todos :)

Sidel dijo...

Me ha encantado, con mucha moraleja, me hace pensar, al principio quise ser la persona que había visto mundo, despues comprendi que no, ya no queria ser esa persona! saludos!

Dario 2.1 dijo...

Lo mejor de conocerse a uno mismo es que mientras estás aprendiendo estás cambiando, así que nunca acabarás de aprender. Pero muy zote tiene que ser el que viva su vida sin pensar por qué piensa lo que piensa, o por qué siente lo que siente.

Kamugo dijo...

Muy bonito, aunque reconozco que lo mejor es una mezcla de conocer al exterior y conocerse a sí mismo.

Dos curiosidades:
Las estrellas no centellean de verdad, si no que se ve porque la luz que nos llega es distorsionada por la atmósfera. Pasa lo mismo con los planetas y otros cuerpos (como cometas...), pero como están más cerca tienen un tamaño aparente menor, por eso el centelleo es inapreciable.

La expresión de los siete mares proviene de la Biblia y eran los mares que rodeaban a la vieja Jerusalem. Expresión no muy acorde a la entrada anterior XD

LerKreL dijo...

Le esta bien empleado, por encerrar a un ser inocente por capricho propio xD

ravengoh dijo...

Como siempre, me ha encantado. Hay que preguntarse por qué hace uno las cosas y no quedarse en lo superficial. Básicamente, hay que pensar, y no dejar que las cosas sigan su curso sin pensar en ellas.

Nos vemos!^^

Naoko Hatake dijo...

hoy me dejaste sin palabras.... me encanto!!!! ^^

y me pusiste a pensar ademas.

saludos ^^

NicteKono dijo...

Me gusto este cuento, me dejo un sabor de boca algo así como Gaia (del Mago de Oz...).