Mostrando entradas con la etiqueta Personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Personal. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de agosto de 2011

A mis pedacitos



- ¿Papeles?
- Sí, llevo la credencial de becaria, los billetes de avión, el pasaporte y el papeleo de la universidad.
- ¿Y el certificado este?- me dijo enseñándome el papel de colorines.
- También me lo llevaré por si acaso...
- ¿Tus medicinas?
¡Cierto! Mis medicinas. Últimamente se me estaba dando muy bien eso de desfallecer de repente.
- Improvisaremos un botiquín.
Mi maleta tenía poca ropa de abrigo. No me iba a hacer falta allí. Nada de calcetines mulliditos, nada de jerséis de lana ni gorritos con borlas. Nada de botas forradas.
Miré hacia esas dos enormes cajas con ruedas que rebosaban colorines en forma de ropa, libros, bolsas repletas de pequeñas cositas, de mi perfume de siempre, de mis pijamas de dibujitos... De un montón de cosas que me daba pánico extraviar en el largo trayecto en avión hasta Okinawa.

- Dime... ¿Cuidarás de las flores cuando yo me haya marchado?- dije.

- Bueno, las iré regando.

- No, no es sólo eso... trátalas con cariño. Tengo unas semillas de lirio nuevas, y quiero saber de qué color saldrán esta vez. ¿Les harás una foto? Las flores apenas le duran dos semanas.

- ¿Dos semanas? ¿Cuidas una planta durante un año por dos semanas?

- Sí. ¿Te parece estúpido?

- Un poco.

- Pues en realidad es hermoso.

- ¿Tú crees?

- Las cosas son bellas porque algún día terminan. Incluso la muerte es hermosa en cierta forma. Si los lirios siempre estuviesen ahí, apenas los miraríamos.

Me miró, calló y siguió recogiendo mis trastos esparcidos por toda la habitación, colocándolos en cajas. Al día siguiente iba a irme de ahí, pero de un modo distinto al habitual. Cuando sales por la puerta de tu casa y no te llevas la llave para volver a entrar, sabes que algo va a cambiar mucho en tu vida.

- ¿No te duele marcharte?- dijo finalmente.

- Como si me arrancasen el alma del pecho- respondí con tranquilidad.

- ¿Y acaso eso te parece hermoso? ¿Es un final bonito?

- Sí. Es bonito porque duele. Lo triste sería que no me diese pena irme de aquí.

- Pero... quizá sea conmovedor, pero no me parece bonito.

Me senté en el sofá para descansar un rato e intenté explicarle lo mejor que pude:

- Desde hace ya un mes que me paro a pensar en todas esas noches de risas que no volveré a vivir en bastante tiempo, en todas las llamadas que no podré recibir, en esos ojos que no podré volver a mirar fijamente en tantos meses... y me parece desgarrador. Quiero sentarme en el suelo, ponerme a llorar y gritar que no quiero marcharme; cerrar los ojos, apretar los puños y que al contar hasta diez todo haya pasado, que ese billete de avión no esté en realidad ahí, o que la vuelta sea más pronto... y entonces, cuando abro los ojos y todo sigue igual, duele. Duele mucho, no sabes cuánto.

- ¿Y por qué no te quedas?

- Seguro que encuentro muchas cosas allí. Es el camino que he elegido, y yo siempre he tirado hacia arriba. Hacia delante no, hacia arriba. Ir "adelante" suena a sobrevivir insulsamente, a seguir caminando para ver qué te encuentras. A mí me gusta más pensar en una escalera de mano que hay que ir subiendo, y este es el siguiente escalón. Además... Es hermoso. Ver esos ojos y saber que todo se acaba pronto. Tomar una mano pensando en retener en tu memoria ese tacto que no volerás a sentir en mucho tiempo.

- ¿Como con el lirio?

- Como con el lirio. Lo más hermoso de verlo florecer es saber que tienes que disfrutar de su corta existencia con la máxima intensidad. Y en cuanto a mí... Me siento afortunada de sentir este dolor. Es el dolor más hermosamente desgarrador que he sentido nunca.

- Pero volverás, ¿no?

- Volveré, vaya si volveré. Y acabaré todo lo que dejé a medias.





Gracias, gracias de verdad por hacer de esta marcha algo tan devastadoramente difícil.

sábado, 2 de enero de 2010

Libreta en blanco

¡Bueno! Estrenamos 2010. No hace falta decir eso de "feliz año nuevo a todos"...

AVISO: El siguiente texto no es más que un seguido de reflexiones tontas sin orden establecido.

Mi 2009 empezó sumamente mal (carrera que detestaba, añoranza japonesa, amistades trastocadas...) y terminó sumamente bien (gente MARAVILLOSA, un nuevo comienzo estudiantil y un nuevo hogar). ¡Mejor que nunca!, más bien dicho. La clave ha estado en quitarse pesos de encima (algunos muy GORDOS), en lugar de buscar añadir ese no-se-qué que pensamos que le falta a nuestra vida. Resumiendo... sintetizar, no complicar las cosas.

Este año va a ser un nuevo cambio. Supongo (aunque ya se sabe que nunca se puede suponer nada, porque la vida da muchas vueltas...) que se parecerá bastante al 2007: Un año que sabe a despedida. Seguramente todo lo que haga y diga lo haré con esa penita en el fondo del pecho, pensando en que vuelvo a marcharme.

Porque... ¡Taiwan! Qué agradable sorpresa el poder viajar de nuevo para quedarme a largo plazo. Adoro ese sentimiento, esa "purificación" de volver a empezar de cero en otra parte, por mucho que sepas que has de volver... Sí que me da miedo tener que volver a pasar por ese horroroso trance que es la readaptación una vez se vuelve a casa... pero espero que valga la pena.

Muchas cosas me quedan por vivir, muchas más por explicar. Espero contar con vosotros un año más.

Nana

jueves, 12 de noviembre de 2009

Carta a papá Noel

Hola, papá Noel:

Este año no quiero que me traigas nada.

Siempre has sido muy bueno conmigo, siempre me has entendido y me has permitido hacer todo lo que quisiera, confiando en que yo llegase a conocer mis propias limitaciones. Tu ayuda ha sido siempre vital, imprescindible... y un auténtico regalo del cielo.

Incluso cuando he perdido un poco el norte, incluso cuando me he creído perdida... tú, en silencio, me has dejado decidir por mí misma. Ahora me dices que estás orgulloso, y yo... yo no podría ser más feliz.

Si tuviese que pedirte algo obligatoriamente, sí o sí... quizás podría pedir ese piano que siempre deseé saber tocar para poder hacerlo sonar por las mañanas, podría repetirte que quiero conducir por las noches en una carretera a oscuras... pero en realidad, espero que sepas que no quiero nada, nada más que lo que tengo ahora.

Papá... digoooo, ¡papá Noel! Si tuviese que pedirte algo obligatoriamente, sí o sí... quizás te diría: No cambies nada... y tú no cambies nunca.


[Hoy suena en mi vida: George Winston-Graceful ghost]

domingo, 1 de noviembre de 2009

¡Grita!

Acumula en esta vida a los amigos que te ayuden a crecer, a nadie más.

Si te topas con gente que insiste en ponerte piedras en el camino, que se desvive por alzar muros y procurar que no los saltes... tú sáltalos, sortéalos, y grita a esos individuos desde arriba:

NUNCA podréis pisarme.


Y lo digo desde mi blog, ¡SÍ! mi blog. Porque lo amo con toda mi alma, y esto tampoco podrás cambiarlo. ¿Sabes por qué? Porque...

NUNCA dejaré de escribir.



jueves, 3 de septiembre de 2009

Máxima

No hay autor si no hay principios.

En todo este año de locos he llegado a una conclusión final, a un principio que pienso grabar en mi alma por siempre. Para todo aquel que me conozca, que conozca también esto:


Caminante: Si me traes paz, te daré la mano.
Si me traes guerra, te daré la espalda.



Desde hace tiempo estoy tejiéndome un propio ideario, un libro forjado en mi mente repleto de frases, de principios que fabrico yo misma, como éste.

¿Tenéis vosotros alguna máxima de propia elaboración?

viernes, 14 de agosto de 2009

Hablando claro

Lo siento, niños, hoy sencillamente tengo que dedicarle un post a alguien muy especial.



Hay que ver qué complicadas parecen las cosas hasta que al fin se solucionan. Al ver la luz, el túnel que hemos pasado deja de parecernos tan largo.

Y ahora, lo que parecía muy complicado expresar tiempo atrás, se convierte lo más sencillo del mundo.

Es tan simple como decir:

¡Amiga mía! Siempre me río y te digo: "Eres mi persona favorita del mundo".

No llores, no vengas asustada a preguntarme qué sucede; te lo dije y te lo grito ahora para que quede grabado en la roca:

Siempre seré tu amiga.

miércoles, 15 de julio de 2009

Redireccionando

¡Bueno! Hola niños y niñas.

¡Sí! Sigo viva. El que no haya actualizado hasta hoy tiene un motivo muy claro: hasta hoy no ha acabado de definirse mi nueva trayectoria.

Y sí, hablo de "nueva trayectoria". Ahora os aclaro esto...

Quería comentar que no me meteré en los comentarios, discusiones y especulaciones varias del post anterior (¡Que vaya tela, niños! Mirad la sección "Principios de Nana's Diary" en el lateral de este blog y veréis que no tolero faltas de respeto entre usuarios, es por eso que no me he metido. Si he tenido que hablar con alguien lo he hecho fuera de este espacio).
El caso es que en estos días, por suerte, he recibido más mensajes de apoyo que de crítica y eso me ha ayudado muchísimo. No hablo de crítica constructiva, que esos comentarios también los aprecio, sino de crítica sin fundamento. A todos ellos... ¡Bye, bye, babies! Ha sido un momento bastante delicado de mi vida y una decisión que me ha costado horrores tomar, por lo que cualquier soporte ha sido un pilar indispensable. ¡A todos, gracias!

Pero bueno, comencemos con lo de la nueva trayectoria...

Me he cambiado de carrera. ¡Ya tocaba! Ahora que la decisión está tomada me parece la cosa más sencilla del mundo, pero decidirme a hacerlo me ha costado muchísimo. Siempre he tirado en línea recta, mirando al frente, dando pasos adelante uno tras otro. De repente, toparme con un camino que no me gustaba y tener que dar un paso hacia atrás ha sido complicado. Avanzar siempre es fácil, satisfactorio y gratificante, pero lo que es verdaderamente difícil es saber cuándo dar un paso atrás; nunca sabes si el suelo a tus espaldas va a seguir firme como antes.

Pese a todo, mis convicciones y objetivos son los mismos. Tengo la misma vocación y la misma meta, pero sencillamente la buscaré por otro sendero. Me he inscrito a Estudios de Asia Oriental en la Universidad Autónoma de Barcelona. Es una carrera nueva, por lo que el hecho de pensar que por mucho que hubiese querido no la hubiese podido comenzarla antes de este año me sirve un poco de auto-consuelo. El motivo por el que no he actualizado hasta hoy era porque hasta esta mañana no se ha publicado la asignación de plazas y, como he dejado entrever antes, prefería asegurarme de que el suelo que pisaba era firme antes de comunicaros nada.

La parte más difícil de mi decisión ha sido tener que sacrificar el viaje a Arizona. Éste era un intercambio programado por mi ex-universidad en el segundo curso, por lo que al cambiar de carrera, sencillamente no puedo ir. Me hacía una ilusión tremenda y tenía muchas esperanzas puestas en ese viaje, pero en el momento en que me di cuenta de que el intercambio se había convertido en mi única y exclusiva motivación para continuar en esa carrera... noté que algo fallaba. Las palabras las puso un buen amigo mío:

"Nana, eso es pan para hoy y hambre para mañana", me dijo.

No se trataba de que me quitasen la miel de los labios, se trataba de quitármela yo misma; renunciar por decisión propia a algo que deseas con toda tu alma. Creo haber tomado la decisión adecuada (aunque sólo el tiempo lo dirá), y he aprendido mucho de la experiencia. No se puede tener todo, y esta decisión me ha enseñado que muchas veces tenemos que aparcar algunas cosas por mucho que deseemos hacerlas.

En su lugar, haré otro viaje del que quizás saque también mucho provecho. El mes que viene me marcho a Alemania, y entre las varias ciudades que visitaré se encuentran Rostock y Hamburgo (que a los lectores del blog paralelo a éste les sonarán un poco) para realizar un poco de trabajo de campo y documentarme para elaborar como dios manda esa novelita que llevo en proyecto desde hace ya tiempo (la sigo escribiendo, cada día un poco más, preparándola para antes del fin del verano).

Bueno, creo que eso es casi todo. Me gradué en la Escuela Oficial de Idiomas de Barcelona y al fin tengo un título oficial de japonés, aunque también me estoy planteando eso de presentarme al Nihongo Nouryoku Shiken a finales de año. ¡Espero que me convaliden créditos! Hoy he hablado con mi nueva facultad y todo apunta a que sí. Si acaso explicaré los trámites y papeleos en éste blog para que algún día puedan servir de ayuda a algún intrépido navegante de la red (o a algún lector que ya esté ojeando esto).

Y también (¿Ves? Ya sabía yo que con lo de arriba no acababa), puesto que mi carrera es nueva y medianamente desconocida, he pensado en ir hablando sobre ella a medida que avance para ir creando una mínima fuente documental a aquellos que en un futuro se interesen por cursarla.

Como veis, soy la misma de siempre. He resucitado y miro en la misma dirección; camino por otro sendero, pero mi mirada sigue fija en el mismo punto.

Y para hacerme pesada y no acabar nunca este post... ¡Gracias de nuevo a todos! He notado que éste blog me pone los pies en la tierra. El hecho de vivir y actuar pensando "esto tengo que escribirlo en el blog" hace que me plantee y piense las cosas con mucha más calma, con la cabeza fría. Sé que sólo así lograré explicar mi vida en palabras.

¡Comienza una nueva etapa! Miro desde la superfície a mi antiguo ataúd, ya vacío, y os saludo.

viernes, 19 de junio de 2009

In memoriam



R.I.P.

Marta Narváez Navarro

29/11/1989 ~ 19/06/2009


Aquí yace la mente y el espíritu de una pequeña, una minúscula escritora con unos desproporcionadamente grandes lectores.






Que si mi único y pobre don es la palabra, hoy hasta eso me han arrancado. Me he quedado atónita, perpleja, completamente paralizada. Mi yo de siempre podría escribir párrafos enteros sobre una solitaria paloma atravesando el cielo, pero después del golpe de hoy... sólo un grito de horror puede expresar lo que siento:

Cielos, ¡Cuánto, cuánto desprecio mi carrera y mi universidad!

Doy gracias, pese a todo. Gracias a que la rabia y el odio que canalizo hacia ese lugar me impiden despreciar a alguna otra cosa más en el mundo. ¡Con una carrera así, es tan fácil amar a todas las demás cosas de la vida!

¡Qué hermoso es el mundo! Mi cadáver sonríe y os saluda.

miércoles, 29 de abril de 2009

Maestro

Hoy os hago media-publicidad y todo.

Me he quedado perpleja al ver un aviso de correos que decía que había un paquete para mí.

"Será algo de Japón..." he sospechado, pero esa teoría ha quedado descartada al decir la nota (únicamente) que el envío venía desde Barcelona.

Al tenerlo al fin en mis manos... he sonreído al ver el remitente.

"¡Maestro!" he pensado. Ya os he hablado alguna vez de él... ese hombre que me dió el empujón definitivo que me lanzó a convertirme en lo que soy ahora, una de las personas que me ha enseñado más en la vida... Ese que me dijo "Yo sé que a Japón, más que ir a encontrar algo... has ido a encontrarte a ti misma". Os pondré aquí la cita de lo que comenté de él en este blog hace ya meses:


El día que le confesé sin previo aviso que tenía intención de venir aquí, esperaba, como de todo ser humano al que le había dicho eso, que me deseara suerte o me preguntara sobre mis intenciones, incluso que se sorprendiera y empezara a hacer preguntas de cualquier tipo.
Sin embargo se quedó callado unos segundos, se rascó la barbilla, y me miró diciendo:

Me parece bien, pero recuerda, no vayas como una turista, sino como una viajera.

El paquete era un libro, un libro suyo. Ha salido de su mente y, pese a tanto tiempo sin verle, se ha acordado de mí y me lo ha hecho llegar. ¡Tengo tantas cosas que contarle! No puedo esperar a volver a verle para decirle que hoy las letras son también mi vida.


El libro venía dedicado.

"Para las dos Marta Narváez (La inteligente y la otra, más importante). Con el afecto de este ex-profesor".

No me quedan palabras... ¿Tenéis vosotros un gran maestro? ¿Una de esas personas sin cuya aparición en vuestras vidas no habríais llegado a ser lo que sois?

domingo, 26 de abril de 2009

Juliet y su teoría del sueño cumplido

El día que conocí a Juliet prometía ser uno de esos tan normales, tan monótonos que rozan lo indignante. Estaba yo trabajando en mi pequeño restaurante en Shibuya...

- ¿Dónde va esto? - tomo los platos y pregunto al cocinero, Hasebe Jun. Un gran hombre metido en un cuerpo alarmantemente pequeño.
- A la cincuenta y dos... el grupo de mujeres de las risotadas- responde.

"El grupo de mujeres de las risotadas". Bueno, sí era cierto que había allí un grupo de cinco o seis mujeres de mediana edad que parecían estar pasándolo en grande...

- Sopa de calabaza...- murmuro sin esperanza alguna de ser escuchada.
- Oh, sí, espera... no sé. ¿De quién es esto?- dice una sin mirarme. De repente se tornó para contemplar el plato que yo cargaba entre manos, supuse que con la esperanza de que al observarlo recordase de repente quién lo había pedido.
Pero, tras mirar al plato, su mirada se desvió a mi rostro.
- ¡Ahi va! ¿Una gaijin-san?
Solté mi risa incómoda.
- Ehh... sí, bueno... - El plato quemaba, quería soltarlo ya.
- ¡Vaya, qué graciosa! Yo me llamo Ayako, pero todos me llaman Juliet...

Comenzó a contarme que nació en Okinawa, pero que trabajaba en Tokio para una agencia de publicidad. Me habló de sus hijos, de su familia, de sus viajes... hasta que la sopa en mis manos se enfrió. Parecía una mujer cargada de energía, con ganas de conocer a todo el mundo que se le pusiera por delante.

- Me has caído bien, Nana - me dijo finalmente tras nuestra larga conversación.- Eres la primera gaijin que conozco personalmente en Tokio, y eso me hace mucha ilusión. Vendré otro día a comer aquí y a ver si te dejan sentarte a hablar conmigo.

Sinceramente, nunca esperé que lo hiciese de verdad. Tokio es mundialmente conocida por ser la ciudad de la promesa incumplida, la ciudad del "ya quedaremos" o del "volveré" que nunca se da en la realidad.

Pero volvió. Volvió Juliet unos días más tarde, y mi adorado encargado me dejó sentarme junto a ella un rato.

Tras unos minutos de conversación, salió el tema de los sueños de futuro. Ella parecía ser una persona de las que ha visto mundo, pues a cada tema le añadía un color distinto, un foco desde el que yo nunca antes había visto las cosas.

- ¿Qué quieres hacer?- preguntó.
- Pues... voy para traductora, pero me apasiona escribir.
Removió el té con la cuchara.
- ¿Te gusta escribir?
- Mucho.
- ¿Y sabe el mundo que te gusta escribir?

Me chocó un poco la pregunta. No era la clase de desarrollo que la gente solía hacer del tema cuando lo comentaba.

- Bueno... tengo un blog, y de vez en cuando escribo algo.
Se puso un poco más seria.
- ¿Gritas al mundo y a los cuatro vientos que quieres escribir? ¿Dices a todo aquel que conoces que ese es tu sueño? ¿Admites sin reparo alguno que es ese tu objetivo?
Me costó un poco responder.
- No... bueno, no sé. Lo digo, pero pongamos que no lo grito...
- Pues grítalo- asintió con la cabeza. - Verás...- sacó un boli y un papel de su enorme bolso y los posó sobre la mesa. Dibujó esto:


- ¿Qué significa este kanji? - me preguntó.
- Boca- respondo intrigada.
Dibujó este otro a continuación:

- ¿Y éste?
- Diez... - no entendía nada.
- Bien, pues ahora dime qué significa este otro:

Parpadeé con sorpresa antes de responder. Comenzaba a entenderlo.
- Kanau... cumplirse un sueño.
- ¡Ajá! Diez y boca... cumplirse. Si lo dices diez veces, el sueño se cumplirá.

Sonreí con satisfacción al notar el mensaje que me acababa de enviar, el regalo de por vida que acababa de hacerme.

- Grita a los cuatro vientos los sueños de tu vida. Sólo así la gente sabrá de ellos, y sólo así podrán cumplirse- sentenció, y su sonrisa, junto a la nota que dejó sobre la mesa... son dos cosas que jamás olvidaré.

miércoles, 8 de abril de 2009

Reaccionando

No tengo palabras para agradecer el inmenso apoyo que he recibido de todos vosotros estos días. Los que me comentasteis en el post anterior, los que me habéis escrito correos electrónicos, los amigos que me han dedicado su tiempo y la familia que me ha dado su apoyo.

Han sido unos días complicados. Me levantaba algunas mañanas y pensaba "¡Al cuerno con la carrera!" y otros días en que me decía "Continúa y no te rindas". Supongo que al leer estas dos frases, si tenéis en cuenta mi forma de ser... os podréis hacer una idea de qué decisión he tomado.

Voy a continuar. Soy consciente de que no necesito ese título universitario, y estoy perfectamente de acuerdo con las opiniones que me habéis dado. "Si no te gusta, no sigas". Bien, eso es cierto... pero no es que no me guste el objetivo de la carrera, sino que no me gusta la forma en la que me enseñan. "Me gusta el qué dice, pero no el cómo lo dice", por poner otro ejemplo. Si algún día vuelvo a desanimarme, pensaré que esto no es más que una etapa, un paso necesario para llegar a la meta final, el tramo cuesta arriba de la maratón.

Me quedo porque veo en la universidad un abanico de posibilidades de pasar temporadas en el extranjero de forma rápida y barata (véase Arizona) y aprender de los intercambios y las experiencias que pueda brindarme este período.

Me quedo porque, pensándolo fríamente, debo reconocer que he aprendido muchísimo en este poco tiempo. No todo es agradable, no todo lo hago a gusto... ¿Pero acaso hay algún trabajo o carrera en la vida que sea cien por cien placentero?

Pese a todo, no dejaré de ser yo misma. Si mi profesora de castellano está dispuesta a ponerme notas mediocres porque "escribo raro", dejaré que me las ponga. Seguiré escribiendo raro hasta el día en que me muera, le guste o no le guste. Mis traducciones serán mías y mi forma de escribir también. Puede que me cueste horrores sacar buenas notas por ello, o puede que acabe hallando alguna aceptación entre los profesores. ¡Quién sabe!

Pero me quedo porque quiero volver a Tokio. Quisiera hacer el máster allí, y bien es sabido que para hacer un máster se necesita una carrera. Aguantaré este tiempo, no me dejaré vencer... y si veo que en segundo año se me presenta la posibilidad de cambiar de especialidad con el segundo ciclo... que así sea.

Respecto al japonés... yo lo aprendí en la calle, y es en la calle donde quiero seguir aprendiéndolo. Si voy ahora a clase es para mantenerlo vivo en mi memoria, hasta el día en que pueda volver a pisar el Sol Naciente. Pese a que pueda sonar altivo, no creo que en el nivel inicial de japonés que enseñan en la universidad pueda enseñarme algo nuevo. Empiezan desde el "Konnichiwa", y conozco a gente graduada desde hace años en la facultad de traducción y especializados en lengua japonesa que actualmente van conmigo a clase. "Si quieres ir a la Universidad Autónoma, no vayas para hacer japonés, ves porque te da la gana y punto". Esas fueron las sabias palabras de uno de ellos.

Resumiendo... la universidad será para mí un salvoconducto, una etapa necesaria para llegar a algo más grande y más satisfactorio. Si puedo atenuar el espinoso período con intercambios y Erasmus a "porrillo"... que así sea, y mi inglés lo agradecerá.

Me han puesto de rodillas, pero me levanto. ¡No podrán conmigo ni con mis letras! Y no dejaré de ser yo misma por mucho que les desagrade.

Sólo escalando el frío y escarpado Everest se puede estar más cerca del cielo.

miércoles, 1 de abril de 2009

Gracias

Hoy no tenía pensado escribir nada hasta la noche, pues tengo un poco de prisa... pero he visto algo tan sumamente conmovedor que me ha literalmente obligado a ponerme a escribir.

En su momento pensaba escribir sobre el hecho de que ya hemos alcanzado las 77.777 visitas. ¡Muchas gracias por todo este tiempo!
Kamugo me ha enviado una captura de pantalla del momento (aunque en el e-mail no me ha quedado muy claro si la ha tomado él o no... jajaja). Muchas gracias ;)


Desde luego, cuando abrí este blog pensando en un simple espacio en el que colgar mis cuatro experiencias en Japón, nunca pensé que llegaría a convertirse en un webblog con lectores fieles como todos vosotros, que me siguen pese a haber vuelto ya a mi país. ¡Aunque ya digo por adelantado que pienso volver al Sol Naciente! Todavía queda un tiempo, pero seguro que mi próxima marcha será más larga que la anterior.


Y bueno, pasemos a lo que venía a decir... (ya adopto el estilo japonés, de decir lo más importante al final...) ¡Javi, Javi...! Un lector de este blog me ha hecho un regalo sumamente conmovedor, totalmente abrumador. ¡No ha hecho nada menos que dibujar un cómic basado en la historia de este post! Que en su momento ese escrito tuvo mucho éxito no es ningún secreto (fue y sigue siendo el post con récord de comentarios), pero jamás esperé que alguien llegase a hacer algo tan sumamente hermoso. Juzgad por vosotros mismos:


¡Que lo disfrutéis tanto como lo he disfrutado yo! Y Javi, dime si tienes una web o un blog al que pueda enlazar tu nombre, pues si lo tienes... ¡Creo todo el mundo debería conocerlo! Muchas gracias de nuevo.


Y muchas gracias a todos los que me escribís correos, ya sean reviews, comentarios, peticiones, preguntas... a veces tardo en responder (¡Sí, soy consciente de ello!) pero cada vez que veo que alguien me ha escrito me da un vuelquecito el corazón. No tengo millones de lectores, tengo 77.777, pero son los mejores 77.777 del mundo.

lunes, 23 de marzo de 2009

Sobre la Soledad

Los que no me conocen, normalmente hablan mal de mí.

Los que me conocen un poco, suelen decir que soy una persona sociable y extrovertida.

Y los que me conocen bien, saben que soy una persona cerrada, retorcida, algo maquiavélica y perturbadoramente amadora de la soledad absoluta.

Porque lo soy. Suelo confundir a los recién conocidos, me hablan de su desconcierto con mis no dos, sino cien caras. Posiblemente mi faceta sociable sea algo así como una armadura, una forma de parecer natural en un ambiente en el que estoy si no a disgusto, tampoco como en casa.

"¿Ya tienes novio?" me pregunta mi tía cada vez que me ve, me pellizca el moflete y me deja una marca de pintalabios en la piel.
"No, tita. Estoy muy bien sola".

Lo que ella no sabe es que hay más verdad en esa frase que en cualquier otra afirmación que pudiera hacer yo en mi vida. Diría que puedo afirmar eso con más seguridad que un "estoy viva"; podría gritar esa frase con más fuerza que un "todos moriremos algún día".

Tras haber sido obligada (literalmente) a leerle, me sorprende hallar en mí coincidencias con algunos puntos de vista de Enrique Vila-Matas, que en su Exploradores del abismo me dijo:

"Esconderse era el destino de todos esos amantes de la gloria solitaria, todos esos artistas que acabaron necesitando el aislamiento radical porque sabían que eso les aproximaba más al absurdo general de la existencia y a la soledad que tarde o temprano habría de llegarles a la hora de la muerte".

Puedo decir, con la misma seguridad que la frase que os he dicho un poco antes, que todo ser humano en cuyo interior exista un mínimo de capacidad de creación, ansia de conocimiento y de gusto por la introspección amará la soledad más que otra cosa en el mundo. Dicho así, lo sé, suena oscuro y casi malvado, pero posiblemente esa connotación negativa que la soledad ha adoptado no sea más que el fruto de un miedo inducido por la sociedad: Cuando los genios se encierran, nacen grandes creaciones.

Lamentablemente no nací genio, aunque tampoco del todo ignorante. Adoro estar sola tanto como adoro estar con los que más quiero. La soledad es necesaria para conocerse a uno mismo y para conocer al mundo. ¿Cómo vamos a mirar al exterior si no somos capaces de estar a solas con nosotros mismos? Bien cierto es que las personas más banales, superficiales, planas, insustanciales y comunes que he conocido en la vida siempre han respondido así a esta pregunta:

"¿A qué temes más en el mundo?"
"A la soledad".

¡Pobres inocentes! Decir que se teme a la soledad es como decir que se teme uno a sí mismo, a los pensamientos que surjan de su mente en esas horas de introspección que pueden (¡Dios no lo quiera para ellos!) hacerles crecer como personas.

Mis lectores, todos moriremos solos. Esa es una realidad que no puede ser negada de ninguna forma. ¿Si cuando ese momento llegue vamos a estar solos sin remedio para toda la eternidad, por qué no comenzar por conocernos a nosotros mismos? Dedicad un tiempo para vuestro propio ser cada día, y hallaréis más placer en la compañía, y menos temor en la soledad.

Faltan cuatro días para mi clausura de Semana Santa. Necesito estar sola. Mi yo me necesita; dice que con tanto examen me echa de menos.




NOTA: Hay un post nuevo publicado en fecha 6/03/09 (dos post atrás). Comencé el borrador en esa fecha y se ha publicado en ese apartado.

viernes, 20 de febrero de 2009

Sungha Jung y Twilight

No hace falta que repita una vez más (pero lo haré de todas formas) cuánto amo a la ciudad que me ha visto crecer, Badalona, y a la grandiosa (que no tan grande), alegre, viva y soleada Barcelona.

Fuente: Wikipedia

En aquél crudo invierno tokiota, soñaba (literalmente) con los cálidos veranos de mi ciudad, y su costa de palmeras ondeando con la brisa. Pero mira qué desgracia, que en cuanto puse los pies en mi tierra una vez más, el calor se esfumó en apenas días, y desde entonces, bastante me ha costado sentir los rayos del sol. Con esto, hago un llamamiento al verano. Y no al verano normal... sino al de mi ciudad. ¡Verano en Barcelona! Ven pronto, que ya te necesito.

¿Pero, qué hice estando en Tokio, cuando no podía volver? Una de las terapias (porque hay que llamarlo así, terapia) que seguía en mis continuados ataques de morriña incontrolable la hallé de la forma (y del origen) más insospechado.
Un compositor japonés... y un guitarrista coreano. ¡Vaya por donde!

Esta canción era la que curaba mi alma cuando sólo podía ver mi ciudad cada vez que que cerraba los párpados.



Y diréis... ¡Si es un niño! Sí, os recomiendo que investiguéis sobre él... Sungha Jung tiene doce años, y es un niño prodigio de la guitarra. Un artista digno de ser tenido en cuenta.

La canción es de Kotaro Oshio, y se titula Twilight (crepúsculo). Me recuerda tan enormemente al calor del sol, al ambiente de mi ciudad, al verano y a la costa... que, simplemente, para mis días de melancolía supuso una auténtica medicina. Juzgad por vosotros mismos, conciudadanos...

Y los que no lo sois, cerrad los ojos, imaginad... y sentid lo que yo con esta canción.Quizás, así, logréis conocer un poquito más sobre la ciudad en la que vivo.

¿Existe para vosotros alguna melodía que os recuerde a un lugar querido?

martes, 17 de febrero de 2009

Viernes 13

Tuve que dejar en el suelo la carpeta, el bolso y la chaqueta para disponer de mis dos manos para lograr abrir la encarcarada puerta de mi casa, a cuya cerradura, últimamente, le falta algo de engrase. Logré entrar.

- Hooool.... ¿a?

No había nadie. Dejé todos mis trastos sobre la mesa del comedor y, resignada, me dispuse a preparar la comida. Al cabo de pocos minutos llega mi hermana. ¡Mi hermana! Que ni siquiera vive en casa. Ni se me ocurrió plantearme por qué aparecía por allí a esas horas del medidodía.

- ¡Buenas! ¿No está la mama? - me preguntó al entrar por la puerta. Llevaba una bolsa grande de papel con el logo de su trabajo. Sus ojos, algo pequeños ya por naturaleza, se veían cansados y extrañamente faltos de maquillaje. No hice preguntas.
- No, no sé adónde puede haber ido. Supongo que estará en el supermercado...
- Bueno, pues la espero... que quiero hablar con ella. Así me quedo a comer...- Sonríe. - ¿Qué tal tu día?
- Buf, ¡buuuuuf! Bufff... no me preguntes, que vaya tela...- Digo entrando de nuevo en la cocina, siguiéndome ella en busca de algo que llevarse a la boca.
- ¿Ha pasado algo?
- Bueno... primero que el profe de inglés se me ha escalabrado por las escaleras, y otro compañero y yo, que éramos los únicos presentes, hemos tenido que atender el tajo sangrante que se ha hecho en la ceja hasta que se lo han llevado al hospital... y luego ir a dar la noticia de que se cancelaba la clase a todo el grupo. Una maravilla. Encima los compañeros me decían "Ala... le has visto caerse... ¿y no te has reído? yo me habría partido el pecho". Ya, bueno... sería para partirse el pecho si no fuese porque el hombre casi se parte la crisma.
- Vaya tela, ¿pero cómo se ha caído?
- Pues... es que, como el edificio es nuevo, hay una especie de capa de polvillo blanco de obra por todo el suelo que nadie se ha molestado en quitar todavía, y la facultad es una pista de patinaje. Si, precisamente, además hoy era la ceremonia de inauguración...
- ¿Del campus?



- Sí, si ha venido el presidente de la Generalitat, el alcalde de Barcelona y el rector de la universidad... bueno, han liado una parafernalia mayúscula, con un vermut para todos los presentes, etcétera... yo me he quedado por los canapés...
- ¿Y cómo ha ido?
- Mal, porque han aparecido de la nada un grupo de hippies-perroflautas cargados de pancartas y se han puesto a boicotear la ceremonia y a abuchear a los presentes hasta que han tenido que marcharse protegidos por la policía, y la ceremonia ha quedado cancelada.
- ¡Qué dices! ¿Son esos de anti-Bolonia?
- Cómo no. La gracia es que ni siquiera eran de nuestra universidad, no sé qué pintaban allí... pero no sé qué pretenden haciendo esto.
- Ya... la verdad es que revindican mucho, sentándose en medio de la carretera, abucheando a la gente... y luego, si hacen reuniones, asambleas y cosas por el estilo... ni siquiera se presentan o no ponen interés alguno. Yo creo que, simplemente, les divierte hacer eso.
- No lo sé... lo cierto es que yo, desde este año, ya estudio con el plan de Bolonia... y no le veo nada de negativo. He pagado exactamente lo mismo por la matrícula que los demás años, las clases son mucho más llevaderas, pero con el mismo material... y el título tiene validez europea. Vamos, que no sé de qué hablan de privatización de la enseñanza...
- ¿Y no sería por el campus?
- Decían que la universidad se había vendido, o no sé qué... y todo eso porque tienen un edificio en el que comparten las instalaciones con la empresa del edificio de al lado... vamos, muchas ganas de reivindicar y poca idea.
- Habría que intentar poner a alguno de esos en un ayuntamiento, y que viese lo que son las cosas...
- No sé, sólo sé que... si vas a reivindicar algo, hazlo con respeto por los demás. Quiero decir... si no les parece bien, ¡que lo hablen! Pero que no se pongan a parar el tráfico, y hagan faltar al trabajo a gente que no tiene la culpa... o que boicoteen inauguraciones que ni siquiera son de su universidad, ni de su incumbencia. Ya no hablemos de las manifestaciones... y de que impidan a sus compañeros ir a clase si así lo quieren. Como si hacer huelga fuese obligatorio para todos...
- Lo que veo yo que hay es bastante falta de información.
- Y una pérdida de foco terrible.
- Ya, pero eso aplícaselo a todo el mundo. Piensa en ETA, que pone un coche bomba y se carga a dos guardias urbanos que no tienen culpa de nada. La gente suele perder el objetivo rápido. Simplemente, pasan a querer hacerse oír a toda costa, aunque no consigan nada.
- Qué bien vamos... y a todo esto añádele cómo van las cosas en general. Y yo, por mi parte, me he quedado sin canapés...- Fingí un gesto de indignación, aunque mi hambre me decía que debía estar algo más molesta de lo que en realidad estaba.
- No, si que las cosas van mal... dímelo a mí.
- ¿Por qué?- Pregunté sin mirarla mientras buscaba en la nevera. Se sentó en la mesa de la cocina con las piernas cruzadas y, con la mirada perdida, pronunció:
- Me han echado del curro.
Di un respingo.
- ¿Qué? ¡No jodas!
- Bueno, ya lo sabía... este mes les debían un cobro de 25.000 euros que no les ha llegado... y bueno, simplemente no podían pagarme.
- ¿Pero 25.000 euros de qué?- Casi exclamé.
- Pues... no de ellos, sino del cliente, que tampoco tiene pasta y no podía pagar. Pero ellos sí que tienen que pagar al proveedor... bueno, un follón. He venido para decírselo a la mama. ¿No te sorprendía verme por aquí a estas horas?
- Bueno... no... no sé-. Me encogí de hombros. - Pues vaya berrinche que se va a llevar... después de que echasen a la Bea de nuestro curro... ahora a ver cuanto tardan en deshacerse de mí también.
- Esperemos que no haga falta... pero vete a saber.
- Menudo día llevo...
- ¡Y espera, que sólo son las dos y media del mediodía!

domingo, 15 de febrero de 2009

Carta al desengaño

Desde aquél viernes 13, desde los extraños y algo indignantes sucesos que acompañaron a aquél día de mi vida, tenía pensado escribir una crítica larga, ácida y encarnizada, algo más condimentada que las que ya se han comenzado a hacer propias de mi humilde bitácora.

Pero no, he cambiado de opinión. Dejaremos ese post para otro día, porque ahora tengo otras prioridades.

Amigo mío:

No hay escritor que se precie que no haya hablado del amor. Es curioso ver como algo tan mundano, tan común, tan natural; es descrito de formas tan dispares y es un tema tan habitual en los libros y películas que llenan nuestras cabezitas de sueños e ilusiones.

Como ser humano que soy, creo en el amor; aunque no en el amor eterno. Quién sabe si mi vida me llevará a la negación o a la confirmación de esta creencia, pero comenzar con el escepticismo ahorra decepciones. No obstante, creo que la ilusión por hallar a aquella mitad de tu persona que debe hacerte sentir completo es algo que, simplemente, necesitamos. ¿Por qué seguimos viviendo las personas? Los motivos, lo sé, son distintos en cada caso; pero más que un simple instinto de supervivencia... ¿No es que, simplemente, nos invade ese pensamiento que nos dice "no puedo morir todavía"?

¿Y por qué no? Porque todavía sentimos que nos falta algo por hallar, que aún tenemos algo que hacer. ¡La eterna búsqueda! La eterna necesidad. Yo ansio el amor como toda persona; lo necesito como necesito a mis pequeñas letras. Es por eso, amigo mío, que me apena leer que ya esa ilusión tuya no existe. ¿No sería más hermoso, más esperanzador, pensar que lo vivido hasta ahora ha sido poco más que un capítulo más de tu existencia? Una página que pasas para hallar otra nueva que escribir. ¡Escribir, amigo mío! Esa pasión que compartimos. ¿Quemarás tu cuaderno a mitad redactar por un sólo párrafo mal escrito?

Vivo en una ciudad en la que es fácil cruzarse con cientos, quizá miles de personas cada día. Muchas veces, cuando estoy en una calle repleta de gente, me quedo unos minutos contemplando la multitud. Incluso aunque llegue la hora de marcharse, espero unos segundos más a apartar la mirada de la masa de gente.

"¡Espera, espera! Un minutito más, sólo uno más. ¿Y si justo cuando me doy la vuelta aparece?"

Vivo con la absurda idea de que en cuanto vea a alguien especial para mí, lo sentiré al instante, nada más mirarle. Llámame ilusa, pero hasta estos días, me ha funcionado siempre. Mis mejores amigos, aquellos incluso algo más especiales... supe que lo serían desde el momento de intercambiar la primera mirada. Lo sentí contigo, pese a estar rodeado de extraños, pese a ese reloj sonando a mis espaldas, intentando entretenerme mientras te buscaba frente al templo de Asakusa.

Vivo con esa emoción, con esa... llámale ilusión, de hallar cualquier día a la persona especial entre las especiales, a aquella que cambiará mi vida. Quizás, si esta eterna búsqueda no existiese en mi vida, me sentiría tan vacía como si faltase en ella un cuaderno en el que escribir. Quizás me faltaría algo tan vital, tan necesario como el mismo respirar.

Amigo mío, ¿Dejarías de respirar?

viernes, 9 de enero de 2009

Meme: Nana's diary con todas las de la ley

Hoy he rebuscado por los cajones, en busca de una tarjeta de memoria para la play, pero he encontrado algo mucho mejor: Mi diario de los 13-16 años.

Me lo he leído de cabo a rabo, y me ha dejado absolutamente impresionada. Básicamente, porque no recordaba haber escrito más de la mitad de las cosas. Si queréis saber un poquito cómo pensaba y escribía entonces, os pongo algunos fragmentos (escritos literalmente, con puntos y comas plasmados rigurosamente).

Viernes, 7 de Noviembre de 2003 (13 años):

Juass de repente, se me ha pasado por la cabeza la idea de hacer un diario y, mas importante aún, la idea de si aguantaré hacer un diario más de 3 semanas seguidas.
Aargh. Hoy he hecho el peor exámen de mates de toda mi vida. Noto el 0 redondo estrujándose como un collarín en mi garganta. Necesito una valeriana.

12 de Noviembre de 2003:

La evolución del ser humano conlleva a Marta a conocer el aburrimiento bestial que la monotonía conlleva. Qué bonito.
(...)
8:11pm: (Sí, increíble, escribía horas y todo) Me he mareado en el autobús de vuelta. Urg. Creo que voy a estirarme y leer un rato mientras me atiborro a comer... Oh, a la mierda, voy al vater y haré lo que se me ocurra.

Lunes... er... 17 de Noviembre:

Estooo... iba a escribir algo y se me ha olvidado.
¡Ah! Ya me acuerdo. Hoy he hecho otro examen de Física y Química. He batido récords: ¡Ni una! ¡Ni una! T__T
7:19: (Mirando fijamente la agenda con los deberes apuntados) Pone: Martes dieciocho: Inglés y blablabla... y MATES. ¡Ajjj! Mates del verbo matar.

Miércoles 27 de Noviembre de 2003:

¡Quedan 2 días para mi cumple! Y seré una catorceañera con todas las de la ley.
(...)
Además, hoy es uno de esos días en que te apetece quedarte tumbada en el sofá comiendo polvorones. Ufff, es que hoy hace un frío considerable y un viento muy heavy, el típico viento que se te lleva calle pa'bajo y que te quita las ganas de salir fuera, porque ya tienes bastante con oírlo haciendo zumzum en la ventana ¬__¬.


24 de Diciembre de 2004 (15 años):

Sueño con el día en que todo esto acabe, pueda reírme de lo ocurrido y, junto con las personas que más quiero, escribamos juntos un libro de nuestras vidas, hacer una copia y lanzarla al mar en una botella y una caja, para que el mundo sepa que vivimos un día en este mundo.
(...)
Es cierto que con el tiempo una se hace fuerte.

Diciembre, 2005 (16 años):

Cogí el diario esta noche pensando "voy a arrancar las páginas escritas y las tiraré por el váter", pero mira tú que al última hora me ha dado pena. Al fin y al cabo es mi vida, ¿No?
Me gusta mi "yo" de 13 años, es optimista y alegre. Luego... parece que me volví alguien más triste, ¿eh? Pero no pasa nada, todo pasó.
(...)
¡Soy muy feliz!
¿Pero mucho, eh? y es que.. ¿Por qué no tendría que serlo? tengo GRANDES AMIGOS, una familia con sus pros y sus contras, pero una hermosa familia; comida en el estómago y aire en los pulmones. ¡No puedo pedir más!
Además, ¡cuando acabe el bachillerato iré a Japón 1 AÑO! Nada menos xDDD ¡mis sueños se cumplen y mi vida avanza!
No hace falta complejidad en esta vida, sino tener lo que uno realmente necesita. ¡La vida es hermosa! He aprendido mucho de las experiencias pasadas, y aunque no las repetiría por nada del mundo, me han enseñado a vivir así, y a apreciar lo que tengo.
Sólo quería apuntar lo que creo que no se debe olvidar. ¡Espero seguir escribiendo en breve!

Esa fue la última vez que escribí en aquél diario.

He notado cómo de joven mencionaba detalles menos relevantes, cosas más supérfluas, pero más simpáticas. El encanto estaba en la cotidianeidad, en lo espontáneo de mis palabras. Con los años me volví algo más espiritual, pero quizá ahora me identifico más con la Nana de los trece que con la de los quince, por ejemplo. Parece que mi vida va por "ciclos" que se repiten constantemente. XDDD

domingo, 30 de noviembre de 2008

4:14 am

No me olvidaré nunca de aquél día de tantos, trabajando en aquél restaurante de tantos, en el núcleo del núcleo de aquella ciudad, con aquella gente maravillosa.
Aquella tarde era como siempre. Atendía el hall mientras tiraba de aquella camisa color crema que, según qué días, me quedaba más corta que otros. Esa tarde respondía a uno de los días en los que era demasiado escueta.
Aunque lo cierto era que pensaba miles, miles de cosas. En uno de ésos días en que había poca clientela, yo sentía que no podía perder el tiempo. Durante los ratos de quedarse de pie y limitarse a observar el no tan extenso panorama, yo pensaba. Pensaba mucho y en muchas cosas.

- Nana, vete al descanso.

¡Bien! Al fin. Correteé por el corto pasillo hacia el altillo donde se hallaba la pequeña salita de descanso, con el techo demasiado bajo como para mantenerse erguido en ella.
Me dejé caer sobre la única superfície acolchada del lugar (pues llamarle sofá sería muy osado) y miré a la otra persona que había allí. Una persona con la que no había hablado nunca.

El señor Watanabe. Un anciando de aspecto benevolente y muy, muy callado. Trabajaba en la cocina, en silencio continuo; descansaba en esa sala con un libro en las manos, en silencio continuo.
De hecho, vivía siempre con un libro y en silencio continuo.
"Si algún día te dice algo... no le hagas mucho caso, ya sabes, es el típico yayo pesado". Eso es lo único que había oído de él. Obviamente no de sus labios.

- Hoy te noto alterada. ¿Tienes algo en la cabeza?

Un momento. ¿Me estaba hablando a mí? No había alzado la mirada de aquél libro, y seguía indiferente, con su gorro de cocina todavía en la cabeza. Su uniforme de inmaculado blanco, sentado en una banqueta de hojalata. Clavaba sus oscuros ojos en las páginas alumbradas por la mortecina lámpara; ojos ya poco visibles tras aquellas gruesas gafas.

- Muchas cosas- Respondí tras asegurarme de que sus valiosas palabras se dirigían realmente a mi persona.

Me sentí halagada. Los diamantes son caros por su escasez (o eso nos hacen creer), por lo que creí que debía apreciar su atención más que la de cualquier otra persona.

- ¿Alguna preocupante?

Medité.

- ...No lo sé.

Pasó la página, suspiró... y leyó varios párrafos antes de responder.

- Hay... un árbol, en el centro del centro del parque de Yoyogi. Es el más grande de los pocos que hay enmedio de la zona de césped. Es enorme, con unas ramas que se extienden en todas direcciones.

Supuse que su silencio me invitó a asentir.

- Sí. Lo conozco.

Continuó tras mi afirmación.

- Siéntate bajo él, apoyando tu espalda en el tronco, y observa las hojas que revolotean por encima de tu cabeza. Mira las tupidas ramas que te impidan ver el cielo, y contempla las hojas que se interpongan en tu vista.

Le miré otra vez, esperando a que continuase.

- Cuéntalas. Una a una. Cuenta las hojas del árbol, y lleva la cuenta en tu cabeza, sin pensar absolutamente en nada más. Si mientras lo haces, un sólo pensamiento te asalta o interrumpe... sabrás entonces que ese pensamiento te está perturbando, y que debes olvidarlo, pues no te traerá nada bueno.




¡Estúpidos de nosotros! Que despreciamos a aquellos que tienen tanto, tanto que decirnos. Tanto en Japón como en este país menospreciamos aquello que consideramos antiguo, lo tachamos de obsoleto y absolutamente falto de sentido.
Nos creemos mejores, más modernos, más preparados, más capaces.
Me pregunto cuántos jóvenes del mundo actual serían capaces de contar las hojas del árbol.
Lo peor es que no creo que los pensamientos que les asaltasen fuesen asuntos de gran importancia, sino cosas triviales y completamente vacuas.
Ojalá. Ojalá pudiésemos contarlas, de la primera a la última.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Así sueno xDDD

Después de que mucha, mucha gente me insistiese en eso de "quiero oírte hablar japonés", voy a hacerlo. Esta soy yo recitando un fragmento de un poemilla que aprendí en clase.

Está en japonés antiguo, así que si los estudiantes del idioma no entendéis gran cosa, no hay de qué alarmarse, es totalmente natural; yo tampoco entendía una palabra hasta que me lo "transcribieron" al idioma actual.

Memo 2
Memo 2.aiff
Hosted by eSnips


NOTA: Mis nulos conocimientos de informática hacen que no tenga ni idea de poner un reproductor en la misma web, así que tendréis que descargarlo desde el link de arriba ^^U


Que sepáis que os tengo que querer mucho para hacer esto. Odio oírme grabada >__<

君死にたまうことなかれ

ああおとうとよ、君を泣く君死にたまふことなかれ
末に生まれし君なれば親のなさけはまさりしも
親は刃(やいば)をにぎらせて人を殺せとをしへ(教え)しや
人を殺して死ねよとて二十四までをそだてしや


堺の街のあきびとの旧家をほこるあるじにて
親の名を継ぐ君なれば君死にたまふことなかれ
旅順の城はほろぶともほろびずとても何事ぞ
君は知らじな、あきびとの家のおきてに無かりけり

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Reflexiones de una escritora novicia a las 23:47 cuando debería estar haciendo un terrible y aburridísimo resumen para la facultad

¿Qué pasaría si no escribiese?

- Que, excepto a estos pocos aunque amados lectores que tengo, a poca gente le importaría.

- Que un día mi cabeza estallaría por acumulación de pensamientos.

- Que mis sueños se marchitarían, como una rosa en un... en un... tupperware.

- Que mi vida sería mucho menos interesante.

- Que no llegaría a odiar a los grandes escritores de la lengua española clásica por su retorcido pensamiento.

- Que mi vida apestaría.

- Que terminaría casada, con hijos, y con un trabajo normal y quizá bien pagado.

- Que dejaría de ser capaz de contar las hojas de un sauce mientras medito.

- Que me preocuparía un poco más por las notas que saco o dejo de sacar.

- Que cuando fuese vieja e infeliz, aparecería una niña de 18-19 años por la tele que se ha hecho escritora, y me retorcería en mis remordimientos de consciencia hasta el fin de mi triste existencia.

- Encontraría un novio aburrido y tendríamos una relación aburrida. Bueno, pongamos, simplemente... que encontraría novio.

- No tendría a nadie a quien amargar la existencia con mis filosofadas. Sobretodo a mi madre.

- Mis amigos no sabrían de qué hablar conmigo.

- Que la gente dejaría de decirme que soy el ser más extravagante que conocen.

- Que Eira nunca habría nacido.

- Que mi gran maestro se decepcionaría mortalmente.

- Que no sentiría ese ansia por entrar en la ducha, el lugar que siempre me inspira tanto.

- Que las faltas de otrografía dejarían de quitarme el sueño.

- Que no tendría nada en que quedarme pensando en el metro, concentrada hasta el punto de pasarme una... y tres paradas.

- Que tendría una vida normal.

- Que mi madre sería más feliz al tener asegurado el futuro de una de sus hijas.

- Que sentaría la cabeza.

- Que dejaría de existir.


Vaya, ¿Creéis que tengo elección?