miércoles, 18 de febrero de 2009

¡El dicho del día!



赤信号皆で渡れば怖くない


Aka shingo, minna de watareba kowakunai


El semáforo en rojo. Si lo cruzamos todos juntos, no hay temor.

martes, 17 de febrero de 2009

Viernes 13

Tuve que dejar en el suelo la carpeta, el bolso y la chaqueta para disponer de mis dos manos para lograr abrir la encarcarada puerta de mi casa, a cuya cerradura, últimamente, le falta algo de engrase. Logré entrar.

- Hooool.... ¿a?

No había nadie. Dejé todos mis trastos sobre la mesa del comedor y, resignada, me dispuse a preparar la comida. Al cabo de pocos minutos llega mi hermana. ¡Mi hermana! Que ni siquiera vive en casa. Ni se me ocurrió plantearme por qué aparecía por allí a esas horas del medidodía.

- ¡Buenas! ¿No está la mama? - me preguntó al entrar por la puerta. Llevaba una bolsa grande de papel con el logo de su trabajo. Sus ojos, algo pequeños ya por naturaleza, se veían cansados y extrañamente faltos de maquillaje. No hice preguntas.
- No, no sé adónde puede haber ido. Supongo que estará en el supermercado...
- Bueno, pues la espero... que quiero hablar con ella. Así me quedo a comer...- Sonríe. - ¿Qué tal tu día?
- Buf, ¡buuuuuf! Bufff... no me preguntes, que vaya tela...- Digo entrando de nuevo en la cocina, siguiéndome ella en busca de algo que llevarse a la boca.
- ¿Ha pasado algo?
- Bueno... primero que el profe de inglés se me ha escalabrado por las escaleras, y otro compañero y yo, que éramos los únicos presentes, hemos tenido que atender el tajo sangrante que se ha hecho en la ceja hasta que se lo han llevado al hospital... y luego ir a dar la noticia de que se cancelaba la clase a todo el grupo. Una maravilla. Encima los compañeros me decían "Ala... le has visto caerse... ¿y no te has reído? yo me habría partido el pecho". Ya, bueno... sería para partirse el pecho si no fuese porque el hombre casi se parte la crisma.
- Vaya tela, ¿pero cómo se ha caído?
- Pues... es que, como el edificio es nuevo, hay una especie de capa de polvillo blanco de obra por todo el suelo que nadie se ha molestado en quitar todavía, y la facultad es una pista de patinaje. Si, precisamente, además hoy era la ceremonia de inauguración...
- ¿Del campus?



- Sí, si ha venido el presidente de la Generalitat, el alcalde de Barcelona y el rector de la universidad... bueno, han liado una parafernalia mayúscula, con un vermut para todos los presentes, etcétera... yo me he quedado por los canapés...
- ¿Y cómo ha ido?
- Mal, porque han aparecido de la nada un grupo de hippies-perroflautas cargados de pancartas y se han puesto a boicotear la ceremonia y a abuchear a los presentes hasta que han tenido que marcharse protegidos por la policía, y la ceremonia ha quedado cancelada.
- ¡Qué dices! ¿Son esos de anti-Bolonia?
- Cómo no. La gracia es que ni siquiera eran de nuestra universidad, no sé qué pintaban allí... pero no sé qué pretenden haciendo esto.
- Ya... la verdad es que revindican mucho, sentándose en medio de la carretera, abucheando a la gente... y luego, si hacen reuniones, asambleas y cosas por el estilo... ni siquiera se presentan o no ponen interés alguno. Yo creo que, simplemente, les divierte hacer eso.
- No lo sé... lo cierto es que yo, desde este año, ya estudio con el plan de Bolonia... y no le veo nada de negativo. He pagado exactamente lo mismo por la matrícula que los demás años, las clases son mucho más llevaderas, pero con el mismo material... y el título tiene validez europea. Vamos, que no sé de qué hablan de privatización de la enseñanza...
- ¿Y no sería por el campus?
- Decían que la universidad se había vendido, o no sé qué... y todo eso porque tienen un edificio en el que comparten las instalaciones con la empresa del edificio de al lado... vamos, muchas ganas de reivindicar y poca idea.
- Habría que intentar poner a alguno de esos en un ayuntamiento, y que viese lo que son las cosas...
- No sé, sólo sé que... si vas a reivindicar algo, hazlo con respeto por los demás. Quiero decir... si no les parece bien, ¡que lo hablen! Pero que no se pongan a parar el tráfico, y hagan faltar al trabajo a gente que no tiene la culpa... o que boicoteen inauguraciones que ni siquiera son de su universidad, ni de su incumbencia. Ya no hablemos de las manifestaciones... y de que impidan a sus compañeros ir a clase si así lo quieren. Como si hacer huelga fuese obligatorio para todos...
- Lo que veo yo que hay es bastante falta de información.
- Y una pérdida de foco terrible.
- Ya, pero eso aplícaselo a todo el mundo. Piensa en ETA, que pone un coche bomba y se carga a dos guardias urbanos que no tienen culpa de nada. La gente suele perder el objetivo rápido. Simplemente, pasan a querer hacerse oír a toda costa, aunque no consigan nada.
- Qué bien vamos... y a todo esto añádele cómo van las cosas en general. Y yo, por mi parte, me he quedado sin canapés...- Fingí un gesto de indignación, aunque mi hambre me decía que debía estar algo más molesta de lo que en realidad estaba.
- No, si que las cosas van mal... dímelo a mí.
- ¿Por qué?- Pregunté sin mirarla mientras buscaba en la nevera. Se sentó en la mesa de la cocina con las piernas cruzadas y, con la mirada perdida, pronunció:
- Me han echado del curro.
Di un respingo.
- ¿Qué? ¡No jodas!
- Bueno, ya lo sabía... este mes les debían un cobro de 25.000 euros que no les ha llegado... y bueno, simplemente no podían pagarme.
- ¿Pero 25.000 euros de qué?- Casi exclamé.
- Pues... no de ellos, sino del cliente, que tampoco tiene pasta y no podía pagar. Pero ellos sí que tienen que pagar al proveedor... bueno, un follón. He venido para decírselo a la mama. ¿No te sorprendía verme por aquí a estas horas?
- Bueno... no... no sé-. Me encogí de hombros. - Pues vaya berrinche que se va a llevar... después de que echasen a la Bea de nuestro curro... ahora a ver cuanto tardan en deshacerse de mí también.
- Esperemos que no haga falta... pero vete a saber.
- Menudo día llevo...
- ¡Y espera, que sólo son las dos y media del mediodía!

domingo, 15 de febrero de 2009

Carta al desengaño

Desde aquél viernes 13, desde los extraños y algo indignantes sucesos que acompañaron a aquél día de mi vida, tenía pensado escribir una crítica larga, ácida y encarnizada, algo más condimentada que las que ya se han comenzado a hacer propias de mi humilde bitácora.

Pero no, he cambiado de opinión. Dejaremos ese post para otro día, porque ahora tengo otras prioridades.

Amigo mío:

No hay escritor que se precie que no haya hablado del amor. Es curioso ver como algo tan mundano, tan común, tan natural; es descrito de formas tan dispares y es un tema tan habitual en los libros y películas que llenan nuestras cabezitas de sueños e ilusiones.

Como ser humano que soy, creo en el amor; aunque no en el amor eterno. Quién sabe si mi vida me llevará a la negación o a la confirmación de esta creencia, pero comenzar con el escepticismo ahorra decepciones. No obstante, creo que la ilusión por hallar a aquella mitad de tu persona que debe hacerte sentir completo es algo que, simplemente, necesitamos. ¿Por qué seguimos viviendo las personas? Los motivos, lo sé, son distintos en cada caso; pero más que un simple instinto de supervivencia... ¿No es que, simplemente, nos invade ese pensamiento que nos dice "no puedo morir todavía"?

¿Y por qué no? Porque todavía sentimos que nos falta algo por hallar, que aún tenemos algo que hacer. ¡La eterna búsqueda! La eterna necesidad. Yo ansio el amor como toda persona; lo necesito como necesito a mis pequeñas letras. Es por eso, amigo mío, que me apena leer que ya esa ilusión tuya no existe. ¿No sería más hermoso, más esperanzador, pensar que lo vivido hasta ahora ha sido poco más que un capítulo más de tu existencia? Una página que pasas para hallar otra nueva que escribir. ¡Escribir, amigo mío! Esa pasión que compartimos. ¿Quemarás tu cuaderno a mitad redactar por un sólo párrafo mal escrito?

Vivo en una ciudad en la que es fácil cruzarse con cientos, quizá miles de personas cada día. Muchas veces, cuando estoy en una calle repleta de gente, me quedo unos minutos contemplando la multitud. Incluso aunque llegue la hora de marcharse, espero unos segundos más a apartar la mirada de la masa de gente.

"¡Espera, espera! Un minutito más, sólo uno más. ¿Y si justo cuando me doy la vuelta aparece?"

Vivo con la absurda idea de que en cuanto vea a alguien especial para mí, lo sentiré al instante, nada más mirarle. Llámame ilusa, pero hasta estos días, me ha funcionado siempre. Mis mejores amigos, aquellos incluso algo más especiales... supe que lo serían desde el momento de intercambiar la primera mirada. Lo sentí contigo, pese a estar rodeado de extraños, pese a ese reloj sonando a mis espaldas, intentando entretenerme mientras te buscaba frente al templo de Asakusa.

Vivo con esa emoción, con esa... llámale ilusión, de hallar cualquier día a la persona especial entre las especiales, a aquella que cambiará mi vida. Quizás, si esta eterna búsqueda no existiese en mi vida, me sentiría tan vacía como si faltase en ella un cuaderno en el que escribir. Quizás me faltaría algo tan vital, tan necesario como el mismo respirar.

Amigo mío, ¿Dejarías de respirar?

sábado, 14 de febrero de 2009

¡No me he muerto!

Pero casi XD me voy a dormir con urgencia y mañana os esperan dos posts seguidos, que tengo muchas cosas sobre el mundo de las que quejarme (así, a saco).

He dicho.

Aunque igual hago una fusión chachi de las dos críticas en una, quién sabe, a ver si me inspiro... que precisamente no actualizaba por un cúmulo de rutina + deberes y una falta absoluta de inspiración.

Sí, sí, eso que dices... ¿Y qué diablos les explico, si llevo tres semanas haciendo lo mismo? La universidad que debería formarme, más bien me absorbe. Pero no me quejo, no. Reconozco que me ha enseñado más en estos cinco meses que en todos mis estudios hasta secundaria (que bueno, tal y como estan los planes de estudios actualmente, no me extraña...) pero dejo de quejarme, va.

Me estoy volviendo una criticona, últimamente... sé que lo notáis. ¡Que sepais que yo también me doy cuenta! ¿Estaré predestinada a convertirme progresivamente en una yaya gruñona? Aunque bueno, todos nos estamos convirtiendo progresivamente en yayos, solo que tan despacito que casi ni lo notamos.

¿Pero qué diablos estoy diciendo? No me hagáis caso, necesito un sueñecito...

Y sí, me siento muy mal por haberme dejado posts sin responder. Me pongo a ello en cuanto mis neuronas vuelvan a funcionar... si lo consigo.

¡Dios mío, ya basta! Se supone que esto iba a ocupar un par de líneas... venga, ya no sé ni qué digo.

Bueno, sí. Que feliz San Valentín. Uuuh, ¡qué emoción! (nótese ironía)

¡Salud!

sábado, 31 de enero de 2009

Sólo tengo esto que decir

Tras muchos descubrimientos sorprendentes (o no tanto), muchos hallazgos y algún que otro desengaño, sólo se me ocurre poner aquí esas palabras que dijo un tal Kurt Cobain, al que no admiro en absoluto, pero al que sí reconozco el valor de su frase:

Es mejor ser odiado por lo que eres,
que amado por lo que no eres.


Lectores míos, sabéis lo infinitamente que os adoro.

Pero tú, aquél (o aquella... ya sabes bien lo que eres); que me lee en las sombras... ¿Si tanto me detestas, por qué sigues mis letras?

¡Amor a todos! Nueva entrada en breve, os lo prometo. =)

EDIT: Me pondré a responder comentarios en cuanto haya dormido un poco... ¡OMG! Pero qué sueño...

jueves, 29 de enero de 2009

Compromiso

Si hay una palabra que esté harta de oír por todas partes últimamente, es esta:

Crisis.

Y es que parece que ya, a estas alturas, tendría que tener esta definición en el diccionario:

crisis.

(Del lat. crisis, y este del gr. κρίσις).

1. f. Palabra que se usa como parche-excusa para realizar cualquier acto aberrante y denunciable contra el trabajador para el supuesto favor de la economía de una empresa.


Con su antónimo, por supuesto:

anticrisis.

1. f. Palabra clave en toda estrategia comercial para atraer al cliente y repelar así sus bolsillos con precios supuestamente muy reducidos con respecto al precio original del producto (que no el precio merecido, para eso consultese la acepción precio justo).



Y diréis... ¿Nana, qué te ha entrado?

Es que estoy harta de oír por todas partes "XXX empresa va a despedir a 2000 trabajadores por la crisis", como apología a la primera acepción, o bien "ofertas anticrisis", haciendo honor a la segunda definición de mi inventado diccionario.

¿Qué está pasando? Si todos sabíamos que esto iba a rebentar, todos nos lo olíamos, venga ya. No me digáis que, cuando ibais a un bar y un día os cobraban 2,50 euros por un café para al día siguiente cobraros 2,65, no pensábais... "esto algún día rebentará, porque la gente, simplemente, dejará de comprarlo".
Pues mira, por si no se dice que no sabemos caernos de bruces con los obstáculos que veníamos viendo desde kilómetros atrás.
Pero lo gracioso es que los españoles lo estamos haciendo, dentro de lo mal, con especial torpeza. Hoy he hablado con una amiga japonesa, y le he preguntado cómo se lleva la situación en el sol naciente, y su respuesta ha sido esta:

"Es complicado, porque en Japón, los universitarios suelen comprometerse a entrar en una empresa desde incluso antes de graduarse, y dedican todo su esfuerzo a eso, como con una especie de compromiso empresarial. No obstante, ahora se topan con que, al salir de la universidad, la compañía que les había prometido un puesto de trabajo no puede contratarles, y se ven totalmente perdidos, porque todo lo que habían hecho hasta el momento se había centrado en formarse para ser una especie de "trabajador ideal" para esa empresa. Es una situación especialmente dura para los recién graduados".

Y allí empezó mi estado de perplejidad.

"¿Y no despiden a nadie?"

"No, las empresas se han comprometido a no dejar a ningún japonés ya empleado en la calle para no empeorar las cosas y no arruinar a sus familias. Cuando un hombre japonés de mediana edad pierde su empleo... le cuesta demasiado, o le resulta casi imposible, encontrar un trabajo nuevo".

Y sí, me saldréis con eso de que "Vale, pero luego las empresas japonesas despiden a trabajadores de otros países donde también tienen sedes". Ya, pero... ¿Y si todos los países hicieran lo mismo?
¿Se hundiría la economía porque las compañías no podrían pagar a sus empleados? ¿O la gente tendría seguridad, continuaría con su vida habitual, y la situación se estabilizaría más rápido? Pensadlo un poquito.

No creo que a ninguna multinacional le venga la ruina de pagar 1000 sueldos de miseria de más.

¿Dónde han quedado los principios básicos de la humanidad?

Sólo espero que este batacazo nos cambie a todos. Nuestra forma de percibir el mundo tiene que cambiar mucho, no obstante, para que lleguemos a dejar de desear dinero y poder por encima de todas las cosas. Y mirad que soy optimista, pero hasta a mí me cuesta creer que eso pueda llegar a pasar.

Simplemente, estamos demasiado podridos.

sábado, 24 de enero de 2009

¡No montéis ese escándalo!


- ¿Os apetece un platito de Udon? Tengo un trabajillo de fines de semana en un restaurante, y igual nos hacen descuento y todo- dije, y a Masa casi se le salen los ojos.
- ¡Con el hambre que tengo! Sí, por Dios.
- Vale, pues quien quiera venir... que lo diga ahora o calle para siempre.

Fuimos ocho. Siete japoneses, bajitos, morenos y... japoneses; y yo.
Mi compañera de trabajo y mejor amiga de mi hermana y casi hermana adoptiva... me miró intrigadísima cuando entré por la puerta. Sostenía un bol en cada mano, y arqueó las dos cejas.
- ¿Pero qué clientela me traes hoy, Marta?
- Bueno... les traigo a recordar la comida de su país.
- ¿Y en qué idioma traigo las cartas?
- En castellano servirá.

Sí, bueno. De hecho aquél grupillo (y los que se quedaron sin venir), estaban en Barcelona por eso, por estudiar español. Aunque bueno, siendo como eran un grupo de amigos, todos del mismo país... bien poco habían hablado el idioma con nadie, por lo que entenderse en japonés era mucho más rápido y práctico para todos.
"Nana... cuando te conocimos, pensábamos que podríamos practicar español. Qué tontería". Me dijo en japonés. Ya, no es un misterio que la comodidad arrasa con todo.

- ¡Dios mío, tienen Kirin!- Uchiwa casi se echa a llorar de emoción. - ¡Kirin, por Dios! Aaah... ¡Kirin!- Dio unos respingos en el asiento.
- Tómate tres, verás que divertido - reí.
- Huy, no, que me emborracho.
- Por eso, idiota.- Me encogí de hombros.
- Te aseguro que no quieres ver a Uchiwa borracho...- Nori levantó la vista del menú. - Yo quiero Tenzaru. ¿Ya habéis decidido, todos?
- Sí.
Tenzaru, udon frío con tempura. ¡Pero qué mal gusto! Si había cosas bastante mejores. Bueno, quizá mejores para mí. Nunca me hubiese atrevido a discutirle a un japonés sobre lo mejor de la comida japonesa.

Y mi amiga-compañera-hermana (le llamaremos Bea), aparece con el cacharrito táctil de apuntar las órdenes y me lo da en mano.
- Apáñate tú.
Exquisita forma de no complicarse la vida.

Trajeron la comida ( y la Kirin), y comenzó el espectáculo.
Siete japoneses en un local de treinta metros cuadrados sorbiendo fideos con toda la dedicación puesta en hacer el mayor escándalo posible.
Sorbo, sorbo.
Y la gente mirando.
Y yo quería morirme de vergüenza.
"No les digas nada..."
Sorbo, sorbo.
"Déjalo, es cosa de su cultura..."
Sorbo, sorbo.
"Haz ver que no les oyes..."
Sorbo, sorbo.
- ¡Aaaah! ¡Por Dios, no montéis ese escándalo!- Levanté los brazos en alto.
Me miraron como si les hubiese clavado los palillos en el ojo.
- ¿Qué pasa?- Me dice uno, ya no recuerdo quién.
- ¿No os han contado lo de sorber los fideos?
- Sí... pero es que no sabemos comerlos de otra manera- Nori se encogió de hombros.
- Se pueden comer sin hacer ruido- asiento con seguridad.
- Claro, a bocados, pero... ¿Sorberlos? es imposible.
- No lo es, mira...- Me dispongo a sorber los míos en el silencio más absoluto, pero al notar siete pares de ojos clavados en mí, no puedo evitar echarme a reír a carcajadas. - Vale, vale... ahora sí- me centro un poco, y vuelvo a la carga.
Ni un solo ruidito.
- ¡Ooooh!- Y comienzan a aplaudir.
- ¡Dejáos de tonterías! ¿Veis como se puede hacer? Venga, intentadlo.
Y ahí fue lo mejor.
Uno lo intenta, y hace ruido. Me pide perdón y todo.
Uno lo intenta, muerde el fideo que se parte, cae de nuevo en la sopa y salpica por todas partes.
Otro lo intenta, pero al no lograrlo, pasa a empujarse los fideos en la boca con los palillos.
Etcétera, etcétera, etcétera.

- Venga ya, no puede ser que no podáis hacerlo...- Casi me echo las manos a la cabeza, conteniéndome la risa.
- Sólo sabemos sorberlos haciendo ruido. ¿O puedes sorberlos tú como nosotros?
- No sé...- Me dispongo a probarlo... y vuelvo a reírme a medio camino.
Al segundo intento, me propongo hacerlo en serio.
Pensé que sería tan sencillo como dejar la boca entreabierta y dejar pasar el aire. Pan comido.
O más bien, pan atragantado.
Porque cuando la bocanada de aire mezclada con los fideos quiso pasar por mi garganta, comencé a toser hasta temer por mi vida.
- Vale, vale, me rindo. Vosotros hacéis ruido y yo no. Todos contentos- Dije dándome golpecitos en el pecho, colorada como un tomate.
No paraban de reírse. No estaba muy segura de si conmigo o de mí.
- Estoy seguro que el tipo del puesto de ramen de delante de tu casa en Shinkoiwa se quedaba asombrado cuando sorbías los fideos sin hacer ruido- saltó Masa. - Se debía creer que eras extraterrestre, o algo.
- ¿Pero los japos no opináis eso de todos los gaijin, sorban con ruido o no?
Se encogió de hombros.
- Bah, puede ser.
- Mira que sois raritos...
- Pues anda que vosotros...
- Mira que no saber sorber unos fideos en silencio...
- Mira que no saber sorberlos haciendo ruido...
- No hay quien os entienda.
- Ni a vosotros.
- Pero ahí está la gracia, ¿no?
- Por supuesto.
- Por cierto... ¿Qué haces comiéndote la hoja menta decorativa del helado?
- ¡Siempre me la como! ¿Los españoles no?
- ¡Joder, no!