viernes, 4 de julio de 2008

Un váter es un váter... ¿no?

No sé ustedes, pero a mí de pequeña me enseñaron a sentarme en la taza del váter con dignidad (siempre al límite de lo "digno" que sea sentarse en ése sitio). Y creo que, por el hecho de ser algo rutinario, no se olvida... ¿no?

Pero al parecer a muchos japoneses (o debería decir japonesas) sí, pues hoy en mi camino de vuelta a Tokyo (Sí, ya he vuelto a casa), me he encontrado semejante cartel en el baño de una estación de servicio.


Aconsejo ver la imagen a tamaño completo para apreciar su magnificencia. No tiene desperdicio.



Aquí tenemos el cartel en su hábitat natural. Me pregunto si de verdad hay alguien que se siente así, o es que los dueños de la estación de servicio tienen mucho sentido del humor. ¡Al menos yo me he hechado mis risas!


Nota: Capítulo 3 colgado en el Gaiden!

jueves, 3 de julio de 2008

Crónicas de Kansai

Ésta es, señores, la primera vez desde que llegué a éste país, que no actualizo desde mi casa. (A pesar de que mi casa ha cambiado de posición ya tres veces...)

Estoy en Kansai. ¿Que qué és Kansai? La zona Sudoeste del país, donde se encuentran ciudades como Osaka, Nara, Kyoto...

Vine aquí en un bus nocturno. Conexión Tokyo-Osaka. Cansado pero muy recomendable.

Hasta ahora he visto Osaka, alguna zona rural perdida entre Nara, Kyoto y Osaka, Kobe... y ahora me encuentro en casa del señor Flapy que muy amablemente me está aguantando y enseñándome éstos parajes =)


No estoy demasiado inspirada... ¡Será el cansancio! Os dejo una fotito de la torre de Kobe, una de las pocas que he sacado yo, y a la espera de que David me pase foticos decentes para poneros posts más detallados sobre mi viajecito ;)

lunes, 30 de junio de 2008

Una mirada nostálgica

Todo expatriado (dicho así feamente), tiene sus momentos de morriña incontenibles en que le gustaría cerrar los ojos y volver por unos momentos a su tierra, con su gente.

Una de las cosas que echo más de menos es sin duda mi ciudad, y la costa. El mar. El paseo marítimo con el sonido de las olas, la arena de la playa, las palmeras.
Cuando volví a España en Abril, el último día por la mañana quedé con un amigo. Pero al volver al mediodía a Badalona, mi ciudad, en el momento en que salí de la boca del metro me quedé parada unos instantes. Tenía dos opciones; volver a casa pronto y preparar las maletas para volver a Tokyo ésa misma tarde, o darme un paseo en solitario por mi amada ciudad, y respirar su aire una última vez antes de marchar.

Y eso hice.

Puse dirección al mar y llegué hasta la playa. Volver a ver ése paisaje fue simplemente único. Sentí que recobraba fuerzas para regresar y me sentí capaz de todo. No puse ni una sola mueca, ni un gesto de tristeza, ni derramé una lágrima al volver aquí; agité las manos despiéndome de mi gente con alegría y esperanza; llena de una energía que ése lugar, mi lugar, me había brindado de nuevo.

Aún con todo lo que he descubierto aquí, lo muy ligada que me siento a la ciudad que piso ahora y toda la gente a la que he conocido, a mi ciudad no la cambiaría por nada. Badalona, el lugar donde nací; y Barcelona, la hermosa Barcelona, el núcleo de toda mi vida. Resumiendo; habrá sitios maravillosos en el mundo; pero no hay lugar en el mundo como tu casa.

Así pues, hoy voy a dedicar un poco el post a ése lugar que es mi hogar, y ya puestos celebrando como todos sabemos (incluso los japoneses), esa victoria de España en la copa de Europa que tanto se ansiaba. Mi pasión por el fútbol es más bien escasa, pero no pude contenerme de quedarme hasta las 6 de la mañana ésta noche viendo el partido, y de saltar como una niña al conseguir la victoria.

Creo que ya puse fotos de el primer restaurante español que encontré por Tokyo; llamado Casa del Bueno. El caprichoso destino ha hecho que ése restaurante se encuentre justo detrás de mi trabajo; por lo que veo ondear la bandera de mi país cada día. Sin embargo nunca he entrado a comer.
Pero el otro día pasé por Ikebukuro y me topé con el hermano de la casa del bueno. No pude evitar reírme al leer en el cartel... ¡Casa del guapo!


Por un impulso (o por hambre) decidí aventurarme a entrar.

Me pedí el "Menú B", no ponía muy claro lo que incluía, pero éso era parte de la emoción.


Y éste fue el resultado. Paella, pescado a la plancha, garbanzitos, patatas bravas y zumico de naranja. No estaba mal, aunque repito, una vez más, que como en casa... ¡ nada!
Y volvemos a entrar en la ironía de los precios ridículamente baratos de Japón... Todo eso, pan de chapata incluído... unos 5 euros. Desde que vivo aquí y veo lo maravillosamente bien que se come, empiezo a pensar que ni París, ni Italia, ni ostias... la mejor oferta de cocina del mundo está en Japón.

Así que bien, ése día almenos, comiendo paella y contemplando las patas de jamón que colgaban del techo, pude decir que por un momento pude sanar esa añoranza que siempre llevamos clavadita los viajeros.

sábado, 28 de junio de 2008

Caminando

Estoy segura de que si vierais una calle japonesa en una foto, aunque estuviera hecha a drede para que no se viera ningún cartel, ninguna persona, ni nada que delatara el país donde se encuentra ésta; no hay duda de que sabríais que es una calle japonesa.

¿por qué? Supongo que por que tienen unos rasgos característicos, ¿No?

Yo podría decir que ya tengo la mente "envenenada". La costumbre ha dejado su huella en mí, y al caminar por éstas calles ya nada me sorprende.
Sin embargo hoy, al volver a casa al mediodía, he decidido cerrar los ojos un momento, borrar todo lo que yo había tachado "habitual" de mi mente, y mirar la ciudad con nuevos ojos. Así me daría cuenta de qué es distinto y qué no lo es.

Así pues, os pongo fotos que he tomado de algunas cosas habituales en las calles japonesas que no se suelen ver en otro lugar:



Os habéis fijado que las calles normales (no hablo de avenidas ni calles grandes), no tienen aceras? Podéis hacer la prueba con cualquier foto de una calle japo que veáis por internet; las aceras están reservadas a zonas muy concurridas. Normalmente hay que ir vigilando que no te atropellen ;)

Otra cosa apreciable en la foto de arriba y también en ésta:


Las calles de los barrios residenciales están plagadas de macetas. Quiero pensar que son duendecillos que ponen las macetas en la calle cuando llega la noche para darle color a la ciudad; pero mi lado realista me dice que ésto es una consecuencia de que tener patio sea un lujo imposible en Tokyo, que hace que los japoneses lleven su amor por la jardinería a mas allá de las puertas de su casa.

Otro detalle:


Los famosos parkings para enanitos. Muchas veces el coche no cabe entero y van sacando el morro por fuera. En la foto vemos otro ejemplo de lo mencionado antes; las macetitas de rigor y la ausencia de acera.
Lo curioso de éstos parkings individuales es que, a pesar de que la gente también los usa como trasteros y suelen tener las bicis, tablas de surf, o lo que haga falta en su interior; suelen estar siempre abiertos sea la hora que sea (supongo que que el coche no quepa con la puerta cerrada debe de tener algo que ver).

Otra cosa curiosa es el hecho de que es muy habitual encontrarnos casuchas o tenderetes ultra cutres al mas puro estilo gueto enmedio de la ciudad.
Normalmente cuando digo esto, la gente no me cree a la primera; se piensan que Japón, por su economía, debe tener un ambiente futurista y moderno... Pero eso no es necesariamente así.


Por ejemplo... ésta es la frutería de mi barrio ;)


Una casa random encontrada de camino...

Y para acabar, quién no sabe de los famosos postes de cables. En España solemos tener el cableado bajo tierra, pero... ¿Por qué en Japón siguen usando los antiestéticos postes?


La respuesta es sencilla: Los terremotos.
Imagináos que cada vez que temblara la tierra y algún cable se rompiera, tuviesen que levantar media ciudad para repararlo todo... ¿poco práctico, verdad?
Así pues, como ya comenté, descubrimos que todo tiene un motivo. Al conocer el origen de ésta antiestética costumbre, estoy seguro que a todos, de repente, no os parece tan mala ;)

viernes, 27 de junio de 2008

Fin!

Gracias a dios he terminado ésta semana de pesadilla y puedo decir que vuelvo al mundo real. ¡¡Perdón por la espera!!

Hoy ya es tarde y vuelvo cansada de mi último día intensivo, pero mañana por la mañana me pongo a escribir como loca y reanudo ésto. Esperad porfa unas horitas más ;)

P.D: He escrito el capítulo 2! Lo he colgado en el Gaiden, os ruego como siempre vuestra opinión, así que interesad@s, ya sabéis! ^^

lunes, 23 de junio de 2008

Aviso

Aviso oficialmente de que no voy a actualizar en unos días.

El motivo es muy simple: No tengo tiempo.

Y no, no es una excusa. Llevo ya 3 días saliendo de casa a las 6 de la mañana y llegando a la 1 de la madrugada; y éste ciclo seguirá así almenos hasta el viernes.

Esperadme entonces, siempre que sobreviva a ésta semana.

viernes, 20 de junio de 2008

Shin-ôkubo

Shin-ôkubo es un barrio situado al norte de Shinjuku. No tendría nada de particular si no fuera por que se considera el "barrio coreano no oficial" de Tokyo, y a la vez es la zona donde viven más inmigrantes.

Los coreanos son unos de los más numerosos inmigrantes que habitan en Japón. Son de hecho los segundos en el ranking; como es de suponer, el primer país en cuanto a número de inmigrantes es China; y el tercer lugar lo ocupa Brasil.

En la foto (no es mía, sacada de aquí); se ve una de las calles laterales de la estación. Podemos ver un cartel en coreano y dos restaurantes tailandeses con bandera y todo... En pocos metros cuadrados.
Es curioso que al pasar por Shin-okubo es difícil escuchar japonés por la calle. Se podría decir que toda la gente que ves por la calle son coreanos. El caso más extremo se ve en los restaurantes. Fui con mis compañeros de clase a comer a un coreano de samgyeopsal la semana pasada.

¿Tiene buena pinta, eh?

Se nos acercó el camarero y nos preguntó en un impecable japonés:
- ¿Hay entre ustedes algún coreano? (seguro que no se refería a mí).
Cuando contestamos que sí y señalamos a las 3 chicas en cuestión, el chico cambió completa y repentinamente de idioma y empezó a parlotear en coreano para tomar el pedido. Cuando yo intentaba pedirle algo y veía que me miraba con ojos entre incógnita y miedo, me di cuenta de que no entendía una palabra de lo que le estaba diciendo.
Sí. Al parecer en ése restaurante la única cosa que saben decir en japonés es "¿Hay entre vosotros algún coreano?", arriesgándose poco, pues en ése barrio, la posibilidad de que lo haya es de más del 90%.
Me pregunto qué harán cuando les digan que no. ¿Saldrán corriendo? ¿Les echarán?

Después de darle la primera vuelta.

A pesar de que Shin-okubo es un barrio de inmigrantes, NO es un barrio marginal. En Europa solemos confundir los dos conceptos. Es un barrio más de Tokyo, con el mismo nivel de vida, así como el mismo nivel de seguridad y limpieza. No por ser un barrio donde conviven muchas culturas, el resultado tiene que ser un gueto. Espero que Europa aprenda algo de ésta ciudad en ése aspecto.